¡A gatear se ha dicho!
¡A gatear se ha dicho!
Un paso necesario

Contrariamente a las creencias populares que consideran el hecho de avanzar en 4 patas como un acto espontáneo y sin mayor relevancia, el gateo es un proceso de trascendental importancia en el desarrollo motor e intelectual de los niños. En este sentido, la tendencia actual promovida por los pediatras del mundo entero es fomentar el desplazamiento a ras de suelo.

El gateo es uno de los hitos del desarrollo sicomotor que conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información esenciales para la maduración de las diferentes funciones a nivel motriz, intelectual y emocional. Asimismo, es una de las primeras manifestaciones de control voluntario integral del cuerpo infantil y en donde desarrolla el equilibrio sobre sus manos y piernas. Para hacerlo, debe coordinar sus sentidos para así lograr un movimiento autónomo y armónico que le permita trasladarse y, a la vez, fortalecer la musculatura de los brazos, piernas, espalda y el cuello.

Además, se ha comprobado que gatear reduce la probabilidad de sufrir enfermedades oculares como el estrabismo, promueve el futuro aprendizaje de la lectura y escritura, colabora con el desarrollo del sistema vestibular y propioceptivo (que le permiten saber dónde están las partes del cuerpo), sirve para medir el mundo que lo rodea y fomentar la coordinación cerebral ojo-mano. De igual manera, le permitirá tener mayor autonomía, pues podrá desplazarse con toda libertad y seguridad por donde tu hijo desee.

Las guaguas que gatean conocen mejor su cuerpo, se mueven con mayor facilidad y son más maduros, puesto que están adquiriendo seguridad y fuerza para dar sus primeros pasos hacia el año, un proceso que se afirma entre los 16 meses y los 2 años. Lo normal es que al principio el pequeño mezcle el gateo con la caminata.

¿Cómo estimularlo?
El gateo es un aprendizaje que requiere de constancia, repeticiones diarias y paciencia. Para apoyar a tu hijo en esta aventura existen distintas tareas que puedes incluir en su rutina diaria:
– Acostúmbralo poco a poco a estar boca abajo para que empiece a fortalecer los músculos de sus brazos y piernas.
– Permítele desplazarse de forma autónoma. Esto requiere que le proporciones un espacio seguro para que pueda gatear sin ningún peligro. Aléjalo de enchufes y otros artefactos potencialmente riesgosos.
– Incentívalo ubicando sus juguetes favoritos a una distancia necesaria para que se deslice hasta alcanzarlos.
– Gatea a su lado. Los niños imitan a sus padres, de manera que si tu guagua te ve gatear también querrá hacerlo.

¿Cuándo debo preocuparme?
En promedio los niños comienzan a gatear entre los 6 y 8 meses de edad y lo hacen hasta el primer año de vida. Si bien estos tramos de tiempo pueden variar, las señales de alerta deben encenderse en caso de que tu hijo no manifieste ninguna intención de hacerlo una vez pasado los 9 meses.

Si llegas a esa instancia, debes consultar con su pediatra para que identifique si se trata de una variante normal del desarrollo, o si es un síntoma de alguna enfermedad como la displasia acetabular. En el primer caso el doctor recomendará realizar ejercicios de estimulación temprana para ayudar a madurar el gateo. Mientras que en el segundo, te derivará a un traumatólogo infantil para iniciar el tratamiento específico que corresponda.

Ojo con algunas cosas
En esta etapa los padres deben estar muy alertas, puesto que los niños querrán agarrar y sostenerse de todas partes, sin tener en consideración el peligro que algunas de sus acciones puedan acarrear. Estas son algunas de las precauciones que deben tener cuando su hijo empiece a gatear.
– Guarden en alto o con llave los productos peligrosos (detergentes, remedios, etc.), tanto del baño como de la cocina.
– Pongan protectores de plástico en todos los enchufes que quedan a la vista de los más pequeños.
– A las puertas de los muebles de la cocina y del baño, como también a los cajones más bajos, colóquenles cierres de seguridad.
– Cuidado con las esquinas de las mesas bajas y las puertas. Para estos también existen ‘protectores contra guagua’.

 

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