Apnea infantil, un dormir irregular
Apnea infantil, un dormir irregular

La noche es un momento fundamental en la vida de todo ser humano y cobra mayor importancia cuando se trata de un niño que se encuentra en proceso de formación. Ronquidos, respiración anormal e insomnio se podrían traducir en un mal rendimiento escolar y si se asocia a una apnea podría derivar en un relevante daño cognitivo.

Durante el sueño, las personas entran en un estado de reposo en donde se aconseja que para los niños en edad escolar, este dure entre 9 a 11 horas, mientras que en el caso de los adolescentes, se estima que no debe ser inferior a 9 horas. De esta manera, se asegura que estos podrán funcionar correctamente durante el día.

¿Qué pasa si existen interrupciones en el buen dormir de tu hijo y tú no estás enterada? Despertarse a media noche no es el único problema que podría haber, ya que, por ejemplo, los ronquidos con suspensión de la respiración (apnea) también lo son e, incluso, podrían ser una causa de que el menor no funcione correctamente en el colegio, desde el punto de vista cognitivo.

La apnea del sueño es una enfermedad silenciosa y se trata de un trastorno en el que la respiración se detiene y vuelve a comenzar repetidamente mientras el menor duerme. Esto se debe a que las vías respiratorias se han estrechado o están parcialmente obstruidas.

Durante el sueño, todos los músculos del cuerpo se relajan. Esto incluye los músculos que ayudan a mantener la garganta abierta para que el aire pueda fluir a los pulmones. Sin embargo, algunos niños presentan una garganta estrecha. Esto a menudo se debe a la presencia de adenoides o amígdalas agrandadas que bloquean parcialmente el flujo de aire. Cuando los músculos de la parte superior de la garganta se relajan durante el dormir, los tejidos se cierran y bloquean la vía respiratoria. Esta detención de la respiración se denomina apnea.

Un ronquido sonoro es un síntoma revelador de apnea del sueño. Este es provocado cuando el aire intenta pasar por una vía respiratoria estrecha o bloqueada. No obstante, no todos los menores que roncan tienen apnea. Algunos de los síntomas que pueden presentar son:
– Pausas largas y silenciosas de la respiración, seguidas de resoplidos, ahogamiento y bostezos para respirar.
– Respiración principalmente por la boca.
– Sueño inquieto.
– Despertar a menudo.
– Sonambulismo.
– Sudoración.
– Enuresis nocturna.
– Sentirse somnolientos o aletargados a lo largo del día.
– Comportarse de forma malhumorada, impaciente o irritable.
– Tener problemas para concentrarse en el colegio.
– Presentar un comportamiento hiperactivo.

El trabajo conjunto de distintos especialistas es imprescindible. De esta manera, el rol del odontólogo es crucial en este tipo de problemas, puesto que -en la gran mayoría de los casos- la apnea del sueño tiene su origen en el crecimiento excesivo de las amígdalas y en las anomalías de forma del maxilar y/o mandibular. Así, el ortodoncista no solo se abocará a proporcionar el adecuado orden dentario del niño, sino que también a otorgarle un óptimo patrón esquelético facial, evitando un posible cierre u obstrucción de las vías aéreas.

Silvana Palacios, ortodoncista de la Clínica Dental American Dental, sostiene que “hay que ser más enérgicos cuando uno detecta un niño que respira por la boca, ya que hay que tratarlo precozmente y derivarlo a distintos especialistas si fuese necesario, debido a que esto podría causar un deterioro cognitivo importante. Nosotros los ortodoncistas podemos expandir el maxilar que es la base de la nariz, con lo que mejora la respiración nasal y disminuyen los ronquidos y sobreinfecciones”.

Asimismo, otros tratamientos pueden ser la utilización de una máscara que le proporciona aire durante el sueño, lo que lo ayuda a conservar la vía respiratoria abierta, o una cirugía para extraer las amígdalas y adenoides.

Generalmente, los tratamientos asociados a este tipo de enfermedades incluyen un cambio en el estilo de vida de la persona. En esta línea, es esencial que los padres estén atentos a cómo duermen sus hijos, ya que un mal dormir podría terminar en un mal rendimiento escolar, lo que se traduce en irritabilidad, olvidos y dificultad tanto para concentrarse como para llevar a cabo sus tareas habituales, entre otras consecuencias.

Otros factores
Estos también pueden incrementar el riesgo de apnea del sueño en niños:
– Una mandíbula pequeña.
– Ciertas formas de paladar.
– Una lengua grande, que puede retroceder y bloquear la vía respiratoria.
– Obesidad.
– Tono muscular deficiente debido a afecciones como Síndrome de Down o parálisis cerebral.

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