Bendita siesta
Bendita siesta

Este descanso para las guaguas y niños tiene múltiples beneficios visibles tanto en el día a día como en el desarrollo futuro de estos. Mira acá algunos consejos para que tus hijos logren un sueño agradable y reponedor.

Este reposo es una parte obligada de la rutina diaria de los más pequeños y es una necesidad fisiológica que se va adecuando a medida que van creciendo.

En un principio, los recién nacidos no tienen un sueño muy regulado, pero hasta los 6 meses duermen entre 15 y 19 horas en total, intercaladas con una siesta en la mañana y otra en la tarde.

Por otro lado, después del año de vida, el tiempo de siesta va disminuyendo. Hasta casi los 5 años, este periodo de sueño se reduce a una hora o una hora y media, idealmente después del almuerzo para que repongan energía y en la noche puedan volver a dormir sin problema.

Estos minutos de descanso son altamente beneficiosos para el desarrollo infantil, ya que inciden en su comportamiento, sociabilidad, ayudan a relajarlos, a potenciar su aprendizaje en la etapa escolar y a disminuir su ansiedad. Incluso crear esta costumbre luego de almorzar puede hacer que el niño duerma mejor en la noche y no llegue tan agotado e hiperactivo a esa parte final de la jornada.

Sin duda cada menor es distinto y es importante que respetemos sus necesidades. El tiempo de una siesta no tiene por qué ser igual para todos. Hay algunos infantes que pueden necesitar una hora y media de sueño, mientras que otros con 30 minutos están listos para ir a jugar o hacer otra actividad.

Creando el hábito
Al igual que la hora de dormir de la noche, la siesta en la tarde para los niños o para las guaguas dos veces al día, debe ser en un ambiente que invite a estos a cerrar sus ojos y a conciliar un sueño reponedor. Es por esto que es vital que exista un espacio concreto, con una cama o cuna -dependiendo de la edad-, una luz tenue, una temperatura agradable y que sin duda sea en un entorno tranquilo.

Tips
Después del año, la hora de la siesta debe ser establecida luego del almuerzo para que se convierta en una rutina y, además, puedan llegar a la noche y volver a dormir sin problema.
– El tiempo de la siesta debe ser controlado, puesto que un exceso puede ser perjudicial para conciliar el sueño nocturno.
– Contarle un cuento a tu hijo puede contribuir a que este entre en un estado de somnolencia y de a poco se quede dormido.
– La temperatura debe que ser apta, ni muy alta ni muy fría.
– El uso de móviles no es muy recomendable, puesto que es un elemento que desconcentra en el proceso de conciliar el sueño.

 

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