Cápsula número 10
Cápsula número 10
Cibele Passos Zuchelo

Querida comunidad:

Hace 3 semanas comencé a leer “Una vida sin límites” de Nick Vujicic y quisiera compartir con ustedes algunas de sus frases:

«Todo el mundo sabe que nada se queda como está por siempre, pero, por extraño que parezca, cuando sucesos externos u otras personas nos fuerzan a salir de la zona de comodidad, nos sentimos temerosos e inseguros”.

“Es triste, pero a veces nos tardamos en reconocer que es necesario hacer un cambio (…). A veces, es necesario que algo verdaderamente aterrador se presente para hacernos reconocer que necesitamos un nuevo plan”.

Leer tales frases me hacen mucho sentido con todo lo que estamos viviendo. Así como la cuarentena llega a sacarnos de nuestra zona de comodidad, también llega el otoño, el mes que nos recuerda que todo se renueva.

Estamos en tiempo de transformación. Para esto es fundamental que desarrollemos una gran capacidad de adaptación y de resiliencia si queremos vivir todo este proceso de manera tranquila, pacífica y plena.

Pienso que esta cuarentena será para muchos de nosotros un periodo de desierto, y para quienes logren pasar por este con prudencia, seguramente encontrarán nuevos sueños, nuevas esperanzas y una fe inquebrantable. Muchos saldremos reformados, con creencias nuevas, menos limitantes y más conectados con nuestra verdadera esencia.

Este cambio se veía venir, necesitábamos un remezón como humanidad. No podíamos seguir viviendo en un mundo donde la mayoría era gobernada por el dinero. Donde este era el único imperador, que terminaba incitando muchos al odio, a la violencia y también a las guerras. Este nos estaba destruyendo como humanidad.

Está claro que necesitamos del dinero para cubrir nuestras necesidades materiales, entretanto olvidar que tenemos una dimensión espiritual en pro de vivir hacia una vida material nos aleja de nuestra esencia espiritual y comenzamos a enfermarnos.

El hedonismo, la permisividad, el consumismo y el relativismo ya no pueden seguir siendo las características que nos predominan, puesto que el materialismo nos conduce a una vida vacía, sin valores y light.

Ayer leí a Mafalda en las redes sociales, ella afirmaba: “El planeta se enfermóporque la humanidad está baja”. Es decir, no son las defensas que están bajas, es la humanidad. ¡Siempre tan asertiva Mafalda!

Finalmente estamos entendiendo lo que verdaderamente tiene valor: la familia, los hijos, los amigos, y claro, nosotros mismos. Ya nos hemos dado cuenta que no necesitamos tanta ropa, tanta comida ni tantos espacios recreativos. Que el estar y el ser valen más la pena que el hacer y el tener.

Creo que dentro de muy poco lo que realmente irá a gobernar nuestras vidas será nuestra verdadera esencia, y durante este proceso de reconexión con uno mismo, nos conectaremos con los demás y con Dios de manera más profunda y sólida. Aprenderemos a ser más empáticos, más generosos, más solidarios, amorosos y respetuosos, es decir, más humanos. Pero por sobretodo aprenderemos el verdadero concepto de unicidad.

Deseo con todo mi corazón que este periodo de desierto y de prueba, lo pasemos unidos, por la paz mundial que todos hemos anhelado por siglos. Yo confío en ti, yo confío en mí, yo confío en nosotros. Que saldremos más fortalecidos después de todo esto.

Con amor,

Cibele Passos Zuchelo
[email protected]

calo2020

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