Cápsula número 17
Cápsula número 17
Cibele Passos Zuchelo

Querida comunidad:

“¿Cómo estás?”.
“Bien, y ¿tú?”.

¿Cuántas veces hemos respondido que estábamos bien, cuando en realidad estábamos pésimo?
Vivíamos en una sociedad en la cual a diario no teníamos tiempo para nadie. De hecho, tener tiempo era sinónimo de estar desocupado, de ser vago y flojo.

Esto es grave, ¿por qué? Cuando pasamos una vida entera ocupados, con miles de actividades, no nos sobra tiempo, ni siquiera para estar con uno mismo, y si no tenemos tiempo para nosotros mismos, nos perdemos, nos desconectamos de nuestra propia esencia, y esto se ve reflejado en el momento en que este tiempo aparece de forma abrupta y sin aviso previo.

Es como si el tren en que andábamos a la velocidad de la luz hubiese quedado sin combustible en el medio del desierto. Lo grave es que esto podría llevarnos incluso a sentirnos vacíos, con la sensación de que nos falta algo. ¿Por qué? Porque no sabemos qué hacer con el tiempo que sobra, tampoco sabemos quienes somos realmente.

Sin embargo, estar desocupado es una bendición para nuestra alma, y este remezón era necesario para volver, literalmente, a casa; es decir, a nuestro mundo interior. Aprovechemos este tiempo para darnos la bienvenida a nosotros mismos, permitámonos ser quienes realmente somos, para que cuando volvamos a reencontrarnos no tengamos más la necesidad de aparentar que estamos bien cuando en realidad no lo estamos.

Permitámonos ser una verdadera comunidad de seres humanos, imperfectos. Pero no nos olvidemos que siempre podemos estar peor, porque como si fuese poco tener que mentir que estábamos bien cuando en realidad no lo estábamos, hoy estamos viviendo como sí estuviésemos todos leprosos. Ni siquiera podemos salir a las calles para estar los unos con los otros, y si lo hacemos, no podemos saludarnos, con miedo de agarrarnos esta famosa corona, que lo más lamentable es que no convierte en reyes, a nadie.

Yo espero que cuando pasemos por esta transición, tengamos más tiempo los unos para los otros, para escucharnos de manera sincera. Sin embargo, para lograr esto debemos primero aprender a estar con nosotros mismos, y por esto yo deseo que este periodo de cuarentena sea un lindo reencuentro con nuestro ser interior, con nuestra verdadera esencia. Seamos todos muy bienvenidos a este nuevo mundo, más real y más humano.

Un abrazo y un día lleno de paz, amor y armonía.

Cibele Passos Zuchelo
[email protected]

calo2020

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