Cápsula número 7
Cápsula número 7
Cibele Passos Zuchelo

Querida comunidad:

En la cápsula de ayer hablé sobre los cuidados que debemos tener en la crianza de nuestros hijos durante este periodo. Hoy hablaré sobre el sistema conyugal. Es muy importante tener presente que mientras más solida y armónica sea nuestra relación, más unidos estaremos para sobrellevar este momento difícil. Para esto debemos tener claro lo siguiente:

1. Es fundamental el amor y el respeto. Ningún tipo de violencia debe ser permitido. Sean gritos, maltratos verbales, físicos, ironías o cualquier tipo de actitud que pueda destruir la relación. Debemos aprender a tolerar nuestras frustraciones y recordar que nuestra pareja no debe ser el depósito de nuestras angustias, temores, inseguridades y/o malestar. Nada justifica los malos tratos. Sin respeto no hay cómo construir una relación sana y tampoco amar y ser amados.

2. Cuidar el espacio de la pareja, sin hijos. Para esto es fundamental establecer rutinas. Los niños en etapa de desarrollo, por su salud, no se deberían acostar más allá de las 21:00 horas. Así que, cuando ellos estén durmiendo aprovechen para disfrutar juntos. Es necesario cultivar estos espacios para alimentar el amor entre ambos y continuar edificando la relación conyugal. Recuerden que ustedes son los pilares fundamentales del hogar, el puerto seguro para sus hijos. Los niños sufren cuando sus padres no tienen una buena relación.

3. Cada uno debe tener su propio espacio. Para estar bien con nuestra pareja, hijos u otras personas, debemos estar bien con nosotros mismos. No es posible amar a los demás, con sabiduría, sin antes amarnos a nosotros. Por esto, es fundamental tener nuestro espacio. Si nosotros no estamos bien no podremos estar bien con otros. Este punto me hace recordar una frase de un autor desconocido: “no existen parejas felices, sino que personas felices que hacen pareja”.

4. Cuiden la sexualidad. No permitan que el estrés afecte a su sexualidad. Esta es muy importante para el sistema conyugal.

5. Aprendan a discutir. Debemos aprender el momento correcto para discutir, así como también saber usar las palabras de maneras asertivas. Para esto es fundamental aprender a manejar las emociones de rabia y tristeza. Eso sí, no queremos que tales emociones destruyan nuestra relación.

6. Autoconocimiento. Es fundamental para establecer cualquier tipo de relación. Debemos conocer nuestras heridas emocionales y las respectivas máscaras que utilizamos. Las heridas son: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia; y las máscaras correspondientes a cada herida son: para el rechazo se usa la áascara del escapista; para la del abandono, la del dependiente; para la de la traición, la del controlador; y para la de la injusticia, la  del rígido. Si quieres conocer tus heridas en profundidad y las máscaras que sueles usar en tu vida cotidiana, te recomiendo el libro de Lise Bourbeau, “Las cinco heridas que impiden ser uno mismo”, o sino el capítulo 12 del libro “Criando: Reflexiones irreverentes sobre la pa/maternidad». En cualquiera de estos libros podrás entender tus heridas y el rol que cumple tu ego en cada una de ellas. Descubrirás porqué tú y tu pareja actúan como lo hacen. Entenderás algo fascinante, que las discusiones ocurren porque nos tocamos mutuamente las heridas y, al descubrir las dinámicas de cada una de ellas, entendemos porqué nos enfadamos o sentimos tristeza, o miedo, o etc. Comprenderse uno al otro es fundamental para la relación conyugal.

Espero que este pequeño resumen les haya servido para poder continuar construyendo una relación de pareja sólida en momentos de crisis.

Un abrazo a todos y un excelente día.

Cibele Passos Zuchelo
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