Cirugías en la infancia
Cirugías en la infancia
Estas son las más comunes

Existen intervenciones clásicas de la niñez que no revisten grandes complicaciones; sin embargo, para los padres pueden ser una preocupación y para los niños una angustia que hay que saber manejar.

La anestesia, el dolor, las molestias postoperatorias y los posibles efectos o consecuencias, suelen ser las preocupaciones principales cuando el doctor le dice a una mamá y un papá “hay que operar a su hijo”. Más del 20% de los niños será sometido a una cirugía por enfermedades comunes de la edad pediátrica. Algunas constituyen un motivo de urgencia y otras, en cambio, pueden ser solucionadas en forma programada, pero de igual manera son una fuente de angustia.

Por esta razón los adultos cumplen un rol fundamental, ya que son quienes dan la confianza necesaria a los pequeños para enfrentar la situación. De ahí la necesidad de que ellos controlen el exceso de nerviosismo y las aprensiones que son entendibles, pero que no se deben traspasar al infante, para que todo el proceso se realice de la mejor manera y sea lo menos traumático posible. Lo ideal es explicarles de la forma más clara, sencilla y acorde a su edad, en qué se basa su operación, transmitiéndoles tranquilidad y seguridad.

Amigdalectomía
Consiste en la extirpación quirúrgica de las amígdalas cuando estas están demasiado grandes y provocan que el niño ronque o haga apneas del sueño, tenga amigdalitis recurrentes (más de 4 al año), antecedentes de 2 o más abscesos periamigdalinos (acumulación de pus en el espacio entre la cápsula amigdalina y el tejido faríngeo en el que esta se inserta) y halitosis (mal aliento) que no responde con otras medidas.

Esta intervención la realiza el otorrinolaringólogo, bajo anestesia general y dura aproximadamente 30 minutos. No hay edad mínima para llevarla a cabo esta intervención, aunque lo más común es que se haga después de los 2 años.

Testículo no descendido
Su nombre técnico es criptoquidia y se refiere a la falta de descenso del testículo al escroto en los niños, presentándose en cerca del 3% de la población infantil. Puede afectar a uno o ambos testículos, aunque lo más frecuente es que sea solo uno.

Es más usual en prematuros y la mayoría baja los primeros meses de vida. El diagnóstico es clínico y a veces se requieren exámenes para poder confirmarlo. Se recomienda la intervención quirúrgica antes de los 18 meses, para evitar las consecuencias y eventuales complicaciones.

Como en la mayoría de las cirugías infantiles, se utiliza anestesia total y dura alrededor de 1 hora por testículo. La intervención es generalmente ambulatoria y el postoperatorio consiste en cuidar la incisión de la ingle (algunos puntos que se reabsorben, o sea, no son necesarios de sacar), sin que el menor haga deporte y esperar algunos días para quitar la venda y mojar la herida a la hora del baño.

Hernia inguinal
Esta consiste en la salida de vísceras por el orificio inguinal, se da aproximadamente en el 3% de los menores, es más frecuente en niños que en niñas y el 65% de las veces se produce en el lado derecho. Esta se puede manifestar al llorar, toser o al hacer cualquier otro esfuerzo. Por lo general se descubre en los primeros 6 meses de vida.

Si la hernia es retráctil (que al hundirla con los dedos vuelve al abdomen), el procedimiento para corregirla es bastante sencillo y -en la mayoría de los casos- los niños pueden volver a su casa el mismo día de la cirugía. Esta se realiza bajo anestesia general para hacer una pequeña incisión en la zona de la hernia y así volver a colocar el intestino en la cavidad abdominal y cerrar el conducto que está abierto. Una vez que la hernia está cerrada, es muy improbable que reaparezca.

Si, por el contrario, no regresa dentro del abdomen al aplicar presión suavemente, la situación es una emergencia. Hay 2 formas de intervención, la cirugía abierta y la laparoscópica. Los beneficios de esta última es el menor tiempo de recuperación, menos dolor, estéticamente más aceptable y mejor cicatrización.

Hernia umbilical
A diferencia de la hernia inguinal, se produce por un retraso en el cierre del anillo umbilical y se presenta con un aumento de volumen de dicha zona. Es muy frecuente, pero existe la posibilidad de que se cierre hasta los 4 o 5 años. Si llegado a esa edad no lo hace, se debe considerar una cirugía, la cual es con anestesia general, ambulatoria, de postoperatorio breve y sin complicaciones. Consiste en reparar el defecto bajo el ombligo, por donde asoma el intestino o grasa peritoneal. La cicatriz de la cirugía queda oculta en el mismo pliegue umbilical.

Extirpación de adenoides
Ronquidos, respiración bucal, otitis y problemas para dormir son algunos de los síntomas más frecuentes en los niños con problemas de adenoides. En condiciones normales no presentan ningún peligro; sin embargo, cuando crecen exageradamente, pueden obstruir el paso del aire desde la nariz a los pulmones, infectándose con facilidad, produciendo cuadros febriles y contaminando otros órganos, como las trompas de Eustaquio (en los oídos).

El procedimiento habitual para la mayoría de los problemas relacionados a los adenoides son los medicamentos, pero cuando el otorrino y el pediatra lo deciden, estas se extirpan. La operación se realiza bajo anestesia general y es a través de la boca, no quedando incisiones en la piel. Después hay que seguir una dieta blanda y fría.

Circuncisión
Muchos menores tienen estrechez en la piel del prepucio (piel que cubre el glande) al nacer, pero si pasados los 3 años esta se mantiene, dificultará el adecuado aseo y generará infecciones y dolor. Antes de esta edad, es mejor esperar la resolución espontánea y conservar una correcta limpieza en la zona.

La cirugía que la corrige es la circuncisión, operación muy simple que se lleva a cabo cuando esta piel no se puede retraer, tirar hacia atrás o cuando al hacer ese movimiento se producen grietas importantes que sangran o que pueden llegar a obstruir la salida de la orina. Es de carácter ambulatorio y se aplica anestesia general. Se extirpa el prepucio y se sutura sobre la piel restante del pene. Se utilizan puntos que serán absorbidos por el cuerpo al cabo de 7 a 10 días. La herida puede tomar hasta 3 semanas en sanar.

Apendicitis
Es la causa más frecuente de cirugía de urgencia que tiene un comienzo agudo y brusco. El niño puede estar jugando normalmente y de repente empieza con dolor abdominal que alrededor del ombligo y que luego se traslada hacia el costado derecho. Este se puede acompañar de náuseas, vómitos, algo de fiebre y falta de apetito.

Cuando se trata de una apendicitis, sin que el apéndice se haya roto o perforado, en general los menores permanecen hospitalizados 24 a 48 horas. Por el contrario, si el apéndice se rompió y se ha transformado en una peritonitis, se requiere un tratamiento antibiótico endovenoso por algunos días, por lo que estos pacientes suelen permanecer en la clínica entre 5 y 7 días.

Antes de la operación
* Es bueno que converses con tu hijo y le des confianza y apoyo durante todo el proceso.
* Pregúntale al doctor qué le puede doler después de la operación para que puedas ser sincera con tu hijo y él sepa qué esperar.
* Tranquilízalo diciéndole que tú lo vas a cuidar.
* Asegúrale que la operación no le va a quitar ninguna parte importante del cuerpo y que no va a cambiar nada de su físico.
* Cuéntale la historia de alguien cercano que se haya operado.

Banner lateral ExpoNovios abril 2020

te podría interesar

Newsletter MamáyBebé