Colores y sus beneficios
Colores y sus beneficios
Conoce cuáles son

Poner distintas tonalidades en las piezas de los niños, ya sea en las paredes, muebles o adornos, puede traer grandes beneficios para su desarrollo, estado de ánimo e imaginación. Cada color estimula de diferente manera a los más pequeños, por lo que resulta fundamental incluir esto en sus dormitorios, ya que es el lugar donde ellos pasan la mayor cantidad de tiempo.

A partir de los 3 años, los niños empiezan a identificar cuáles son sus colores favoritos, por lo que pídele a tu hijo que te ayude a elegir los tonos que a él más le gustan. De esta forma, estarás fomentando su creatividad.

Cada color ofrece un estímulo distinto:

Rojo: activa la energía y vitalidad de los menores, atrae la atención e incluso estimula el apetito.

Amarillo: es la tonalidad de la luz y contribuye a su desarrollo intelectual y a que se sienta alegre y optimista; además, amplía el espacio.

Azul: tiene un efecto calmante, de serenidad y sirve para conciliar el sueño.

Verde: está asociado a la naturaleza, proporciona mayor actividad cerebral y es el color de la relajación por excelencia, puesto que reduce la tensión.

Rosado: es el preferido por las niñas pequeñas. Este tono, al igual que el lila y lavanda, promueve la calma, la bondad y la ternura; al mismo tiempo que otorga energía y suaviza el carácter.

Blanco: está asociado con la pureza, la armonía y la paz, contribuye a sentir energía y optimismo.

Muchos prefieren las tonalidades neutras para las piezas de sus hijos, ya que transmiten tranquilidad y crean un espacio que invita a la relajación y al descanso. Asimismo, aportan luminosidad y agrandan los ambientes. Esto lo puedes aplicar tanto en la decoración como en los muebles, utilizando elementos de madera.

En dormitorios donde predominan los tonos claros en sus paredes y muebles, el color lo puedes aportar en cojines, cortinas y colchas. Recuerda que el blanco es una tonalidad que purifica y estimula, al mismo tiempo que irradia pureza y limpieza y favorece la imaginación.

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