Connie Achurra: La comida como aliada
Connie Achurra: La comida como aliada

 

Vivió una dura adolescencia producto de una bulimia que arrastró por casi una década. Hoy sus problemas con la comida quedaron atrás, coronándose como una de las chefs saludables más cotizadas del país, gracias a su programa en Canal 13C. Aquí, nos habla en exclusiva sobre cómo superó dicha enfermedad, el lanzamiento de su nuevo libro de cocina práctica, y cómo traspasó el gusto por lo sano a sus hijas Julieta (9) y Luciana (8). ¡Toda una Working Mother!

Por: Natalia Herrera.

Para esta cantante, profesora de la escuela de talentos del desaparecido programa “Rojo”, ex coach vocal de Américo, mueblista y cocinera, su relación con la comida no siempre fue fácil. Su adolescencia estuvo marcada por la bulimia, constituyendo una de las etapas más complejas de su vida. Hoy en día se encuentra dedicada a la cocina saludable, consolidándose como un referente para sus seguidoras, muchas madres como ella.

Cuéntanos más acerca de tu adolescencia.

Fue súper compleja, lo pasé muy mal… Siempre tuve problemas feroces de autoestima. De hecho, hubo una edad en la que me hacía heridas, todo muy autodestructivo y con una dinámica de estar constantemente recriminándome y juzgándome, por lo que no lograba jamás ver algo bueno.

Por otro lado, yo era una niñita que cantaba, tenía banda, tocaba en el coro de la iglesia, iba a festivales de canto… Era una vida súper rica y sociable, con hartos amigos, lo pasaba bien. No era una adolescente aislada, sino que bastante normal. Este “rollo” era parte de mis secretos más profundos, nunca se lo conté a nadie. De hecho, al principio mispapás creían que eran cuadros depresivos y siempre me estaban ayudando, haciéndome terapias para salir de eso.

Mi trastorno alimenticio quedó en evidencia familiar cuando era más grande y llevaba varios años en eso. Además, yo no quería que nadie se diera cuenta, por lo que creé toda una maquinaria donde inventaba cosas para hacerlo sin que el resto supiera, sobre todo mi mamá.  En ese momento yo vivía con ella, y siempre hemos sido muy cercanas.

Tuve una adolescencia difícil, dura, muy existencialista y con muchos conflictos. Solo podría describirla como muy, muy difícil.

¿Cómo partió tu encanto por la alimentación saludable?

Mi historia con la comida sana es súper larga, siendo parte de la historia de mi vida. Yo sufrí de trastornos alimenticios (bulimia severa) durante muchos años, desde los 14 hasta los 23.

Estuve enferma durante harto tiempo, y ahora que soy grande y estoy bien de salud, entiendo que tenía que ver con que estaba muy mal alimentada, porque mi foco eran las calorías.

En ese entonces lo único que me importaba era comer cosas poco calóricas, llenándome con bebidas y galletas light, pasando períodos enormes sin comer y después dándome atracones. Toda la dinámica de este tipo de trastornos, pero además muy mal nutrida, donde lo poco que consumía era altamente adictivo en cuanto a azúcares y grasas refinadas, estando así durante mucho tiempo.

Me hice todos los tratamientos existentes. Fui a todos los centros, universidades, psicólogos, nutriólogos, psiquiatras y nutricionistas a los que mis papás me llevaron, y nunca me mejoré del todo. Siempre sentí que estaba en un equilibrio precario, súper frágil, y de alguna manera tenía la sensación de que el camino no iba por ahí.

Cuando nacieron mis hijas – Julieta (9) y Luciana (8)-, como mamá de niñitas tuve la sensación de que debía cortar definitivamente con esto, porque sentía que no quería heredarles estos trastornos, habiéndolo yo hecho con mi mamá. Así, hice todo un cambio profundo y entré al mundo de la comida saludable.

Cuéntanos de tus inicios televisivos.

Empecé en TV hace como un año y medio aproximadamente. En ese momento yo tenía varios seguidores en redes sociales, y el programa “Mi Lado Dulce” -anteriormente conducido por la chef Paula Larenas-, venía con una temporada nueva y querían darle un giro hacia lo saludable. Fui al casting y me eligieron, y de esta manera comencé haciendo “Mi Lado Dulce y Saludable” por Canal 13C.

¿Qué tal es ser mamá de dos niñas?

Una delicia, mis hijas tienen un año de diferencia, entonces son muy yuntas. Yo con mis hermanos y papás también somos súper aclanados, como una patota que se está apañando incondicionalmente. Todos hemos tenido nuestras épocas oscuras, pero siempre nos apoyamos, pese a que mis papás son separados desde que tengo 8 años. Ellos son muy amigos, por lo que las navidades las pasamos juntos, somos una familia muy acoplada, por lo que mis niñitas también caen dentro de eso.

Estoy separada hace 3 años y vivo con mis hijas y con mis perras, somos puras mujeres. Las tres somos muy cercanas, ellas son “mamonas” y yo se los fomento porque me encanta. Dormimos juntas todas las noches, las camas de ellas están prácticamente de adorno, y a mí me da lo mismo porque me encanta estar con ellas.

Somos amigas, hacemos muchas cosas juntas. Yo soy bien casera, me cuesta salir y no hay mejor panorama en el mundo que estar en mi casa, entonces también trato de que ellas lo disfruten e inviten amigas, generalmente a hacer “pijamadas” y trabajos del colegio. Me encanta que mi casa esté llena de niñitas, me gusta atenderlas y que los almuerzos familiares sean acá.

Durante muchos años, cuando mis hijas estaban chiquititas, yo opté por trabajar desde mi casa y estaba todo el día con ellas, entonces están muy acostumbradas a estar en su casa y que en ella pasa de todo. Eso sí, son muy respetuosas de mis espacios, por lo que puedo trabajar y compatibilizar la maternidad súper bien.

Me fascina tener dos niñitas, me encanta lo unidas que somos. Trato de cultivar todos los días eso, porque espero que cuando sean adolescentes y grandes, tengamos la misma relación rica y full confianza. Muero de amor por ellas, las disfruto y gozo. Además, se portan bien, nunca han tenido problemas de conducta, se adaptan fácilmente. Son unas deliciosas, así que me fascina ser mamá de dos niñitas.

¿Qué significa para ti la comida y cómo haces que tus hijas se motiven por comer saludable?

Ahora que soy adulta es mi amiga, un motor, una inspiración constante. Es mi pega luego de que por muchos años fuera mi enemiga, me costó relacionarme sanamente con ella.  En mi casa se come como yo cocino. Tengo una hija que es carnívora absoluta y ella come un poco, y por otro lado está la Luciana que no tiene mucha onda carnívora. Yo no preparo mucha carne y, por lo que en general, tenemos una alimentación muy balanceada. Cocino mucho. Preparo almuerzos, colaciones, siempre tengo cositas ricas en el refrigerador.

Siento que en el tema alimenticio lo he hecho súper bien con mis hijas, ellas tienen incorporados hábitos que cuando sean grandes van a agradecer. Ahora no lo valoran tanto porque son chicas, pero, por ejemplo, abren un ojo en la mañana y toman un vaso de agua, no consumen bebidas, comen vegetales y frutas … Se atreven a probar, no tienen esos prejuicios que por lo general veo en los niños. Ellas se relacionan sanamente con la comida, además siempre he asociado alimentación con salud, nunca con la belleza ni el peso…  Eso es un error garrafal.

Como se alimentan bien, asocian su buena salud a eso. Si se resfrían, se mejoran en 3 días, a diferencia de sus amigas. Ahí siento que he hecho las cosas bien, porque he enfocado el tema de la alimentación desde el punto de vista de lo saludable. Yo siempre hice lo opuesto, pensaba que la comida estaba relacionada con el peso, y lo último que yo quisiera es que mis hijas tuvieran esa mentalidad.

Constantemente enfatizo que tiene que ver con salud y bienestar. Si además estás en tu peso, te ves linda y estás bien, ¡fantástico! Otro punto que me parece fundamental es enseñar con el ejemplo, es decir, alimentarse bien y disfrutar la comida con equilibrio.

Trato de aleccionarlas con cosas didácticas, como el tacto, el olfato y los gustos. De hecho, cuando vamos a la feria les muestro todo, haciendo que tengan eso sensorial con los alimentos, que sean capaces de disfrutarlos, sobre todo Julieta que le encanta cocinar. Cuando ella cocina, siempre agrega hojitas, prueba todo, se da cuenta de los ingredientes y opina.

Otro ejemplo es cuando preparo galletas, que les fascinan. Cuando lo hago, voy contándole los ingredientes que incluyen, tratando de hacer la comparación con las procesadas que vienen en paquetes. Leo sus componentes y ellas me preguntan, por lo que intento de mostrarles todo de manera bien didáctica, haciendo hincapié en las diferencias.

De todas maneras, no soy una mamá tan estricta en eso, porque sé que conmigo se alimentan sano toda la semana, pero cuando tienen un cumpleaños o salen con el papá no van a comer tan sano. No me preocupa, porque pienso que mientras tengan una súper alimentación base, tienen un margen para comer cosas menos sanas, porque no les va a influir en su estado de salud general.  

Me pasa que hay gente que es demasiado fanática, y ahí creo que es negativo para los niños, ya que cuando estas personitas estén solas van a querer tirarse arriba de la comida y comérselo todo.

¿Qué significan para ti las redes sociales?

Para mí es un canal de comunicación directa con la gente, por lo que me parece maravilloso. También creo que son una herramienta que debe usarse con prudencia, pudiendo ser un arma de doble filo.

Son parte de mi pega, yo tengo mi Fan Page e Instagram con una línea editorial decidida por mí, siendo muy constante y respetando cuando trabajo con marcas.  De hecho, hay a muchas a las que les digo que no, porque no siguen mi línea editorial y no me interesan.

Creo que la clave de las redes sociales es mantenerlas actualizadas y generar contenido interesante, con valor, que la gente aprecie.

Busco entregar mi opinión, mi visión, con contenido. Inspirar a las personas, que se atrevan a incursionar en la cocina, dándose cuenta de que, con los mínimos conocimientos e implementos básicos, pueden lograr comida nutritiva, sana y rica para sus familias.

¿Qué les recomiendas a las mamás para tener una alimentación saludable y qué mensajes te gustaría transmitirles?

Lo primero es estar convencidas de querer realizar cambios en su alimentación y la de sus familias. Hacer las cosas con decisión y convicción, no por moda, ya que no tiene ningún sentido y lo más probable es que fracasen en la mitad.

Otro consejo es que vayan de a poco, no hay ningún apuro. Siempre digo que, si te vas a demorar un año en sacar las bebidas y el azúcar refinado de tu casa, demórate un año. Finalmente, el beneficio va ser tan favorable, que da lo mismo que el tiempo mientras lo hagas.

También es importante tener en cuenta que la alimentación saludable no es una dieta milagrosa, los cambios no se producen de la noche a la mañana. Hay que encontrar un equilibrio, una forma amable, amorosa y viable que me permita incorporar cosas nuevas. Por lo tanto, si tienen integrantes mañosos para comer y no están dispuestos, anda con calma. La clave es hacer las cosas con inteligencia, algo que todas las mujeres tenemos.

¿Cuesta derribar el mito de que comer saludable es “fome”?

Me parece que la creencia de que comer saludable es “fome” y caro está quedando en el pasado. Personalmente, te juro que nunca había comido tan rico como en los últimos 8 o 9 años de mi vida, ya que la comida noble y los ingredientes no refinados tienen sabores muchos más determinados y distintos, y cuando comes equilibrado, tienes una paleta de sabores, texturas y colores distintas. Siempre digo que la comida procesada posee sabor a dulce o crema, y lo salado a queso derretido. Es una paleta súper limitada, y quienes comen alimentos refinados se pierden una cantidad infinita de sabores, eso sí que es “fome”.

Antes que comenzara este “boom” de la comida saludable, todas estas cosas se asociaban a dietas y almuerzos de pura lechuga y atún, pero ahora es cosa de meterse a las redes sociales y se pueden ver una cantidad de preparaciones entretenidas, ricas, creativas y curiosas.

Hay que sacarse ese paradigma de la cabeza. No es más caro y tampoco más aburrido, es solamente más “pega”, porque cocinar siempre va ser mucho más trabajo que comprar algo que se puede calentar en el microondas. No sé en qué minuto nos metimos en la cabeza como sociedad de que la comida debe ser instantánea. Cada vez tenemos más espacio para otras cosas como “eventos sociales”, pero no para cocinar. Yo invito a la gente a reivindicar el tiempo en la cocina, creo que es tiempo sagrado, bonito, y además un muy lindo gesto de amor.

Hablemos de tu nuevo libro, “Cocina Sana y Feliz”.

Es un libro con 100 recetas vegetarianas como base, la mayoría sin lácteos ni azúcares refinados, tampoco trigo y huevos, con muchos reemplazos. Tiene comida dulce y salada, además de capítulos como, por ejemplo, “Despertar con Energía”, “Súper Almuerzos Vegetarianos”, “Algo Rico para el Café”, colaciones, postres dulces y antojos, postres crudos y hasta un capítulo de recetas básicas, donde enseño a hacer desde mantequilla de maní hasta cereales alternativos.

Es un libro de cocina cotidiana, fácil, rápida, barata, rica y nutritiva. Resume un año y medio de programas, redes sociales, donde cuento un poco mi historia. Lo mejor de todo es que se trata de cocina práctica.

Lo hice sola, a pulso. Mi hermana me ayudó con las fotos, pero todo lo demás lo realicé por mi cuenta, por lo que me siento orgullosa. A partir de noviembre estará disponible en todo Chile.

Es un libro amado, hecho a pulso, donde mi idea era reflejar lo que significa para mí encontrarme con este tipo de alimentación, eliminando mitos sobre ella.

 

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