Creando el hogar de los sueños con Rosario Greene
Creando el hogar de los sueños con Rosario Greene

Decoradora por las mañanas y mamá 24/7, esta periodista ha descubierto la fórmula mágica para disfrutar al máximo a sus hijos y de las cosas que más la apasionan. Su centro de operaciones: su propia casa, un lugar vivo lleno de historias por descrubir.

Cuadros y composiciones por la mañana; turnos, clases de danza y partidos de fútbol por la tarde. Esta es la rutina que de lunes a viernes vive la periodista Rosario Greene (www.rosariogreene.cl), una mujer que disfruta de los detalles, de las cosas bonitas y de compartir con sus seres queridos lo más posible. Uno de sus mayores orgullos es haber logrado la combinación perfecta de lo que siempre quiso: trabajar en la decoración y ambientación lo más cerca de su familia, además de la tranquilidad de manejar sus tiempos, beneficios que le da el ser emprendedora. Y, ¿cómo lo consiguió? Transformando el segundo piso de su casa en el centro de operaciones de su tienda, donde también puede estar atenta a sus tres hijos: Santiago (7), Matilde (5) y Amelia (1 año y 10 meses).

¿Cómo fue convertirte en mamá?

Con Santiago queríamos ser papás jóvenes, nos proyectábamos mucho como familia y nos gustaba la idea de ser papás con energía para poder dedicarnos lo máximo a nuestros niños. Me casé cuando tenía 24 años, y a los 10 meses ya estaba esperando guagua. Casi al año de que naciera nuestro primer hijo, Santiago, nos fuimos a vivir a Estados Unidos por dos años. Fue muy rica la maternidad allá, muy diferente a como se vive en Chile. Mi marido estaba estudiando, entonces podía manejar mejor sus horarios, podía tener viernes libres y así pasar más tiempo juntos. Fue muy rico compartir en familia, viajamos un montón, recorrimos California en casa rodante y allá nació mi segunda hija, Matilde. Me los disfruté a concho a los dos y mi marido también.

¿Les costó mucho encontrar su casa perfecta?

Cuando volvimos queríamos una casa en la que pudiera tener mi negocio, un espacio donde exhibir mis cuadros, una oficina y que -ojalá- fuera en Vitacura, ya que es la comuna donde queda el colegio de mis niños. Además nos encantó la vida de barrio que tenía, y que era un poco más urbana que otras zonas de Santiago. Encontramos una perfecta para nosotros: tenía un segundo piso con una pieza grande, un baño adentro, además de un clóset que uso de bodega para guardar los cuadros. Es bastante grande y posee ciertas particularidades que nos encantan: vigas a la vista, doble altura, preciosas puertas de madera, escaleras de demolición, cosas muy poco comunes hoy en día. La remodelamos, pero no le hicimos grandes transformaciones, fueron temas más bien de maquillaje, y el resultado ¡nos encantó a todos!

¿Cómo nace tu gusto por la decoración y tu tienda?

Estudié periodismo, algo que no se encuentra directamente relacionado, pero siempre me gustó la estética, la decoración, el cómo se ven los espacios. Desde muy chica me fijé en esas cosas, desde la ropa que me ponía hasta en las cosas que habían en las casas, y no solo los cuadros, sino que también otros elementos decorativos como los espejos, los colores de las murallas, la ubicación de los muebles, etc. Siempre me gustó tomar cursos relacionados con el arte y en Estados Unidos tuve la oportunidad de hacer unos de cocina, acuarela y fotografía. Cuando volví a Santiago, tomé uno de pintura decorativa, y en mis tiempos libres sacaba fotos, las retocaba de manera entretenida y las enmarcaba, dándole un toque decorativo con el mismo marco. Poco a poco todo empezó a tomar forma y surgió la tienda. Además, los precios de mis cuadros eran más accesibles por ser reproducciones, y eso agarró mucho vuelo, porque era algo lindo, decorativo, y cubría una necesidad que en ese momento no tenía respuesta.

Decoración

¿Qué particularidad tienen tus trabajos?

Por lo general un cuadro original es caro, pero los míos apuntaban a una propuesta diferente: decoración a menor precio, sin menospreciar la belleza. Creo que cubrieron súper bien la necesidad, y esa podría decir que ha sido la clave del éxito, junto con el he

cho de estar innovando constantemente. En el fondo, la gente puede comprar una muralla completa por el precio de un solo cuadro, además el componer con cuadros chicos o medianos es una propuesta que está de moda. Trabajo con múltiples artistas y ellos me venden reproducciones de sus obras. Muchas de ellas impresas en excelente calidad y papel, lo que las hace prácticamente igual a un original.

¿De qué se trata tu trabajo?

En la tienda, además de vender todo lo relacionado a muros: cuadros, espejos, pizarrones, marcos de fotos, objetos enmarcados, etc., hacemos una asesoría personal, un trabajo de uno a uno, que le gusta mucho a la gente. Aquí tú llegas por ‘el dato’. No tengo la dirección publicada en ninguna parte, por lo que el cliente debe escribirnos y agendar una hora a través de la página web, este esfuerzo hace que el cliente no falle. No es que voy en el auto y paso por una tienda. Pides una hora y te estamos esperando preparadas para recibirte.

Trabajo con una diseñadora que es lo máximo: Catalina Garnham, que es mi brazo derecho. Ella me ayuda en todo y me cubre cuando me desconecto, pero siempre estoy para responder dudas si es necesario.

¿Cómo compatibilizas lo que haces con la maternidad?

El que trabaje en mi casa hace una gran diferencia. Al igual que todos los trabajos, tiene cosas buenas y malas, pero poniéndolo en una balanza siempre se inclina para el lado positivo. Dentro de los beneficios está el pasar la mayor parte del tiempo aquí y por mucho que esté trabajando, ‘la mamá está en la casa’. Además ellos están super compenetrados con esto. Les encanta lo que hago. Cuando recibo clientes en las tardes o el fin de semana les gusta ayudarme.

En el día a día, los niños no están en la mañana, porque van al colegio, y la más chica se queda en el primer piso, pero si me necesita estoy. La tienda y mi oficina están arriba, por lo que durante la mañana trato de no bajar para que no me vea y no quiera estar conmigo, porque es una cosa evidente y natural. Durante las tardes me dedico a los niños, me tocan varios turnos: los recojo en el colegio, luego paso a dejar a la Matilde a sus clases de danza, y voy a buscar a Santiago a fútbol, o tengo que llevarlos a otra parte. Lo bueno es que tengo más flexibilidad y puedo manejar mis tiempos.

familia

¿Cómo le transmites a tus hijos el gusto por el diseño?

La verdad es que nunca me he preocupado de hacerlo, es algo que ellos han adoptado solos. A mí me gusta que tengan sus gustos definidos: al que le encante bailar que baile, al que le guste el fútbol que juegue, y al que le guste la cocina, que cocine. Nunca los he forzado. Pero el hecho de que yo trabaje con cuadros y decoración, y de que la casa esté llena de detalles, también ha hecho que familiarmente fluya. A mi marido también le gusta, y los niños se dan cuenta cuando hago algún cambio de decoración en la casa. Les llama la atención y es algo natural para ellos. Han crecido con esto.

¿Cuál es su panorama ideal como familia?

En general nos gusta mucho hacer cosas juntos. Por ejemplo, cuando nos quedamos en Santiago vamos a actividades culturales, al parque, hacemos picnics o salimos a andar en bicicleta, caminar o lo que sea. Pero también nos encanta estar en la casa: hacemos asados y cocinamos con nuestros hijos y tenemos un espacio súper rico donde nos gusta compartir. Somos buenos para invitar, por lo que a los niños también les fascina estar rodeados de gente. Ellos se van adaptando y contagiando con los gustos nuestros. Pasa a ser un plan familiar.

¿Cómo son las celebraciones en tu casa?

¡Nos fascina celebrar! Los cinco cumpleaños son eventos fijos. Me encanta el tema de la decoración, producción, puesta en escena y la cocina, así que en general las cosas las hago yo, incorporando a los niños en esto. Cocino con ellos, vamos juntos al supermercado, compramos las cosas y decoramos. No son cosas muy sofisticadas, ellos hacen bolitas de nuez, le ponen cositas, y en ese sentido es súper choro. Sobre la decoración, me preocupo de qué colores ocupar y qué estilo elegir para cada ocasión. Tengo algunas cosas en la casa que reciclo y ocupo, pero siempre dándole un toque diferenciador a cada celebración.

celebraciones

¿Cambia mucho la casa cuando llegan niños?

Evidentemente cambia. La mayor transformación se da en el primer año. Hay que armar la pieza para la guagua que viene, crear un espacio que antes no existía, lo que muchas veces no significa solo rearmar un dormitorio, sino que reorganizar la casa completa. Una pareja recién casada o que vive en pareja -en general- no tiene un lugar muy grande, por lo que hay que adecuar harto. Un buen consejo es no hacer el dormitorio de la guagua tan de guagua, porque esta etapa dura muy poco. Al año y medio ya tienes que darle un toque más infantil, y a los 2 años el niño necesita un espacio más de grande. Otro tip es no pintar la pieza toda rosada cuando es niñita, o tan celeste si es hombre, sino que apostar por tonos grises, neutros o pasteles, para no cambiar y empezar a decorar todo de cero cuando empieza a crecer.

¿Hay otras modificaciones?

Otro  cambio es cuando la guagua empieza a gatear y a moverse. Muchos sacan los adornos a ras de suelo porque el niño puede romperlos. Nosotros somos de la teoría que ellos se adaptan a todo. Yo no saco las cosas, porque quiero que aprendan a vivir con lo que hay en la casa. Aun así, es obvio que siempre habrá algo que se romperá, porque lo pasan a llevar cuando van gateando o corriendo. Entonces es bueno poner a su altura las cosas que no se quiebran, pero no sacarlas, así se les puede enseñar que hay que cuidar lo que se tiene. Para nosotros es importante incorporar al niño a su casa, enseñándole a cuidarla. Otra buena iniciativa es crear espacios para ellos: una sala de estar más entretenida, un sillón diferente, darle un estilo más para ellos donde se sientan cómodos y donde quieran pasar tiempo.

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