¡Cuidado con lo que publicas!
¡Cuidado con lo que publicas!
Ojo con la teconología

Mucho se habla de los riesgos a los que se exponen los niños que tienen acceso a la tecnología, pero ¿te has preguntado si como adulto estás cuidando la privacidad de tus hijos e, incluso, entregando información que podría ponerlos en riesgo? Si eres fanática de las redes sociales, lee el siguiente artículo.

A la mayoría de los padres les gusta publicar algunas de las gracias de sus hijos en las redes sociales, pues es una forma de mantenerse vinculado con aquellos seres queridos que están más lejos, o de llevar un registro a prueba de robos de los momentos más importantes que van viviendo los niños. Así es como es posible encontrar los primeros días de clases, mudanzas, paseos en el auto nuevo o idas a la casa de la playa.

Pero ¿sabes realmente cuánta información estás entregando? La respuesta, por lo general, es mucha. Y esto puede representar un riesgo si las redes sociales utilizadas no cuentan con las condiciones de privacidad óptimas para asegurar que el contenido no esté disponible para cualquier persona que circule en la web. Por esta razón, antes de subir algo, pregúntate si te afecta que alguien que no conozcas lo vea. Si la respuesta es no, aprieta publicar pero, de lo contrario, es mejor abstenerse. Asimismo, otra interrogante que es bueno formularse a nivel familiar es, ¿querrá ese niño tener toda su vida registrada?

Más familia, menos celular
Otro tema a considerar es qué tan disponible estás para tu familia. El uso de tecnología requiere una inversión de tiempo que muchas veces no se mide, pues reporta entretención, pero de seguro si la cronometraras, te sorprenderías. ¿Cuál es el problema de esto? La desconexión hacia los más pequeños, debido a que las redes sociales te acercan a quienes tienes lejos, pero te alejan de aquellos que están cerca. Para solucionar esto, intenta crear instancias en las que nadie pueda hacer uso de ellas, con el propósito de compartir en familia.

Los niños e internet
A medida que crecen, los menores buscarán pertenecer a su entorno, utilizando todas las plataformas de moda; sin embargo, si sus padres son asiduos consumidores de ellas, ¿cómo poner los límites?

En primer lugar, hay que considerar la edad para que los menores empiecen a tener perfiles propios. Frente a esto, las redes sociales tienen una normativa clara, generalmente antes de los 14 años no podrán crearse un perfil sin falsear su fecha de nacimiento. Se supone que un niño a esa edad es capaz de distinguir muchas cosas y que podría emplearlas de manera adecuada. Sin embargo, como todos los menores son distintos, es esencial que te preguntes si tu hijo está preparado para hacer uso de ellas. Asimismo, es fundamental acompañarlos en el proceso de inserción al mundo tecnológico, usarlo juntos y que exista transparencia de lo que se comparte.

Adicionalmente, es tu obligación estar informada con respecto a la correcta utilización de la tecnología, pues eres responsable de las herramientas que les entregas a tus hijos. En este contexto, una de las principales acciones que debes realizar antes de empezar el uso de cualquier red social, es activar las opciones de privacidad de todas las cuentas que posean. De esta forma, evitarás que por algún perfil cercano se filtren personas mal intencionadas. Recuerda que protegerlos depende de ti.

Para evitar que esta práctica los afecte, debes observar, conocer a tus hijos y tener una excelente comunicación con ellos. Esto permitirá detectar cambios de actitudes o de ritmos biológicos, que podrían dar cuenta de dificultades que están enfrentando.

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