El sueño de dormir
El sueño de dormir
Columna de lactancia

Desde que estamos embarazadas que nos dicen “aprovecha de dormir”, y es cierto… Una de las cosas más difíciles de la maternidad es privarnos de algo tan básico como el sueño. Aunque si bien las guaguas duermen (y mucho), no lo hacen como los adultos quisiéramos y es ahí donde surge el problema.

Los recién nacidos descansan aproximadamente 19 horas diarias, prácticamente lo único que hacen es dormir; sin embargo, no hay época más agotadora que su primer mes de vida.

¿Qué sucede entonces? ¿Por qué si un bebé pasa la mayor parte del día durmiendo, sentimos que no lo hacen lo suficiente? Claramente es un problema de expectativa versus realidad, ya que ellos duermen cuando lo necesitan sin importar la hora o el lugar. Los que tenemos esa estructura somos los adultos.

¿Es necesario enseñarle a dormir?
Los despertares nocturnos son normales, los adultos también los tenemos solo que no nos acordamos y nos volvemos a dormir rápidamente. En esta etapa tu guagua no sabe volver a hacerlo sola y tampoco necesita aprenderlo.

El sueño es algo madurativo y tarde o temprano aprenderá a hacerlo como un adulto, así como no tienes que preocuparte para que camine, tampoco para que duerma.

Sin embargo, muchos profesionales nos han hecho creer que el bebé se despierta producto de un insomnio por malos hábitos y pueden sugerirte distintos métodos para adiestrar el sueño infantil. Algunos de ellos son respetuosos como la generación de rutinas diarias y otros más extremos y para nada recomendados como dejar llorar al pequeño. Estos últimos pueden traer complicaciones y consecuencias a nivel emocional y sicológico.

Antes de decidir si usar alguno de estos métodos, es necesario que te informes y busques ayuda profesional para encontrar la mejor opción dentro de tu realidad y contexto familiar.

¿La lactancia afecta el sueño?
Seguramente te han dicho, “pues cuando empiece a comer dormirá mejor” o “dale una mamadera para que descanse más”. Lamento informarte que la alimentación no tiene relación con el sueño. Los despertares no disminuyen porque coma más o menos, puesto que, si el sueño de tu hijo aún no ha madurado, se seguirá despertando.

A pesar de que la lactancia no interfiere con el descanso del bebé, la leche materna sí lo ayuda a dormir mejor, gracias a su composición, pues contiene melatonina y L-triptófano, sustancias que sirven para conciliar el sueño. Es por eso que si lo amamantas cuando despierta en la noche, se dormirá mucho más rápido y tú también podrás descansar mejor.

Dormir en compañía
Los mamíferos no queremos dormir solos. Es probable que, si duermes en pareja y en algún momento le ha tocado viajar, te haya costado conciliar el sueño. Pues bueno, es normal en nuestra especie el querer descansar acompañado, es un instinto natural de supervivencia y tu hijo no es la excepción.

El ser humano es de los mamíferos que nace menos desarrollados. Tu guagua depende completamente de ti para sobrevivir y lo sabe, es por esto que duerme mucho mejor y más tranquilo si estás a su lado. A ti te debe pasar lo mismo, si bien quieres dormir y descansar, no deseas separarte un minuto de tu guagua.

Pero, tranquila, eventualmente ¡tu hijo dormirá! Muy pronto pasará una noche entera sin llamarte para que lo consueles y aunque no me creas, es probable que un día extrañes esas noches donde el único consuelo de tu bebé eras tú. La crianza es agotadora y no dormir es lo más difícil de ser padres, pero no dejes que una pequeña parte de este hermoso proceso afecte tu relación con tu recién nacido.

Por Marlina Díaz Rodríguez
www.marlylactancia.com
@marlylactancia
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