El traslado a su propia pieza
El traslado a su propia pieza
Margarita Silva Wood [email protected] / @asesoria.sweetnap

¿Cuándo es recomendable hacer este cambio? A pesar de lo frecuente que esta pregunta aparece por parte de los padres, es difícil tener una sola respuesta. Cada familia tiene sus formas de crianza y es difícil imponer una manera. Soy partidaria de ayudar y guiar a los papás, de forma que ellos puedan tomar decisiones informadas, confiables y acorde con lo que les haga sentido.

Según la Asociación Americana de Pediatría, es aconsejable compartir habitación con el bebé durante por lo menos 6 meses, y óptimamente durante el primer año. Pero pongo hincapié en que compartir la misma cama no es bueno, por los riesgos de asfixia que esto puede tener para la guagua. Esta debe estar en un moisés o cuna al lado de la cama o de colecho.

Que el lactante empiece a dormir solo en otra pieza es un paso importante a la independencia, tanto de los papás como para los infantes. Es un momento donde ellos pueden recuperar su vida de pareja y rutinas antes de dormir. Además, en mi experiencia, muchos bebés comienzan a dormir mejor, pues el ambiente de sueño mejora: ya no hay luces encendidas (televisión, luz del baño, del velador, etc.), y tampoco hay ruidos externos (de los papás cuando se acuestan o de los movimientos que podrían despertar al niño).

Creo que lo fundamental para tomar esta decisión es que a los padres les haga realmente sentido, para que no sea un proceso de angustia y mal rato.

¿Cómo hacerlo?
Desde mi mirada y paradigma de trabajo, creo que lo esencial es que estos procesos sean gentiles y graduales, para no causar estrés ni en los padres ni en los menores.

Para empezar, y antes de sacar a tu hijo del dormitorio, siempre sugiero decorar y arreglar la nueva pieza en la que va a dormir. Asegúrate de que tenga buenas cortinas, donde no entre tanta luz, que incluya una cuna cómoda y segura para que pueda descansar, tener a lo mejor algunos libros, cuadros, banderines, etc.

Luego de eso, procura que sus siestas sean en su habitación; quizás partir con una al día, hasta que las haga todas ahí, en su cuna. Al mismo tiempo, es bueno que jueguen y lean en el nuevo espacio. Hacer toda la rutina de noche ahí. La idea es que tu pequeño se familiarice con su pieza, para que cuando despierte en la noche, reconozca el lugar como suyo y no se asuste.

Cuando todo lo anterior ya esté estabilizado en su rutina, es hora de que empiece a dormir ahí de noche. Para esto, te recomiendo que, durante un par de días duerma uno de los padres con el bebé, ya sea en una cama al lado, o un colchón en el suelo. De esta manera tu hijo se sentirá acompañado, y será más fácil la transición (para ti también).

Dejo estos consejos y les deseo la mejor de las suertes a las familias que están emprendiendo este cambio.

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