El uso del huevito
El uso del huevito
Por Andrea Malchuk Pollak Formadora en Seguridad del Niño Pasajero @ensusilla

Cuando quedamos embarazadas, especialmente cuando es de la primera guagua, sabemos que ¡hay una lista tremenda de cosas por comprar! Y uno de los ítems más importantes y que requiere mayor investigación es la silla del auto. Siempre escuchamos que la mayoría de los papás elige utilizar el famoso ‘huevito’ y lo que muchos no saben es que ¡esta no es la única opción! Una alternativa a la silla nido o huevito, es la silla convertible que sirve desde recién nacido.

El huevito
Este es un sistema de retención infantil que solo se puede usar a contramarcha. Esto significa que, independiente de que las piernas del niño toquen el respaldo del asiento, la silla solo se puede situar con la espalda del menor hacia el conductor. Los límites máximos y mínimos de peso y altura dependen de cada huevito y es sumamente importante respetarlos. La gracia de la silla nido es que es desmontable y no es necesario sacar al infante cada vez que nos bajamos del auto, ya que solo se instala la base al vehículo y el huevito se engancha y desengancha fácilmente, para ponerlo en el coche.

Error común
A pesar de ser una opción cómoda y fácil de utilizar, está sujeta a ciertos riesgos que es esencial tomar en cuenta ¡para no equivocarse! Uno de los más comunes que cometen los papás, es dejarlo dormir en el huevito. La posición que toman los bebés en este, especialmente cuando son más pequeños, es en forma de ‘C’. Esto, considerando lo que pesa la cabeza de una guagua con respecto a su cuerpo, que hace que dificulte la expansión de los pulmones y la caja torácica. Sumado a esto, las vías aéreas de un recién nacido son similares en tamaño a las de una pajita, por lo que, si al situarlo en la silla vemos que su pera se junta con su pecho, sabemos que esas vías aéreas se pueden bloquear. A esto se le llama médicamente asfixia postural o posicional y a pesar de no ser un tema conocido, es un alto riesgo. Los bebés menores de 3 meses no debieran permanecer más de 1 hora en su huevito. A medida que van creciendo y tienen más control de tronco y pueden estar más tiempo en él, siempre considerando que este no es un lugar para dejarlos dormir.

¿Hasta cuándo usarlo?
Como hablamos al principio, el uso del huevito es opcional, ya que siempre está la posibilidad de preferir una silla convertible que permita ser utilizada desde recién nacido. Hay un par de razones por las que deberíamos dejar de emplearlo.

La primera es porque el niño sobrepasa la altura o peso máximo permitido por él; la segunda razón para dejar de usar este accesorio sería ‘porque sí’. Así como suena. En cualquier minuto podemos cambiar al menor a una silla convertible, a contramarcha, siempre y cuando esté dentro del peso y altura permitida y esta tenga una reclinación adecuada para un bebé sin control de cabeza y cuello (en el caso de pasarlos cuando son muy pequeños). ¡Tanto la silla nido como la convertible son igualmente seguras! Por lo que la decisión es absolutamente de cada familia.

Es necesario considerar el hecho de que muchas guaguas, cuando son muy chicas, quedan mucho mejor amarradas en el huevito, ya que el arnés se ajusta más a su cuerpo y, por otro lado, que muchas lloran en él cuando son un poquito más grandes, porque se sienten apretadas o incómodas, o quieren ir menos reclinadas.

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