¿Es hora ya?
¿Es hora ya?
Consejos para saber cuándo ir a la clínica

Tienes 9 meses y el día del parto está cada vez más cerca, por lo que es normal que te preguntes cómo sabrás que llegó el momento. Aquí te damos una ayudita.

Definitivamente no es como lo muestran en las películas, que te despertarás a las 3 de la mañana, tocarás tu guata y le dirás a tu pareja, “ya es hora”. Por el contrario, es probable que te despiertes -porque por lo general pasa de noche- con una total incertidumbre de no tener claro si lo que estás sintiendo son los dolores del parto. Más que nada por instinto, la mayoría llega a la clínica y hospital justo en el instante adecuado. Para que sepas un poco más sobre qué debes sentir, a continuación, te damos algunos consejos.

Síntomas de preparto
Esta es la antesala al parto, y los cambios físicos que aquí aparecen pueden preceder al nacimiento en 1 mes más o solo en unas pocas horas. Este se caracteriza por el inicio del borramiento y dilatación del cuello del útero, lo que puedes notar con los siguientes signos:

Descenso: en el caso de las primerizas, por lo general, el feto empieza a descender hacia la pelvis entre 2 y 4 semanas antes del parto. En embarazos posteriores, el asentamiento de la pelvis suele producirse solo cuando el parto está por comenzar.

Sensación de presión en la pelvis y recto: los calambres (parecidos a los de la menstruación) y el dolor en la ingle son comunes. Aquí también puedes sentir un persistente malestar en la espalda a la altura de la cintura.

Pérdida de peso: el incremento de peso propio de la gestación podría reducirse en el noveno mes. A medida que se acerca la fecha de parto podrías incluso bajar un par de kilos.

Cambios en los niveles de energía: algunas embarazadas de 9 meses se sienten más agotadas, mientras que otras experimentan un impulso incontenible de vitalidad. Esto está asociado al ‘síndrome del nido’.

Alteraciones en el flujo vaginal: si te has fijado en esto a lo largo de tu embarazo, notarás que ahora este aumenta y se espesa.

Pérdida del tapón mucoso: a medida que el cuello uterino se adelgaza y dilata, el tapón de mucosidad que cierra el orificio del útero se elimina. Esta masa gelatinosa puede bajar por la vagina 1 o 2 semanas antes de que comiencen las primeras contracciones reales o justo al inicio del proceso de parto.

Pérdidas rosadas o sanguinolentas: cuando el cuello del útero se adelgaza y dilata, los vasos capilares se suelen romper, tiñendo la mucosidad de color rosado o sangre. Por lo general, esto indica que el parto está por comenzar dentro de las 24 próximas horas, aunque en algunos casos podría estar a días de distancia.

Intensificación de las contracciones Braxton Hicks: estas contracciones de práctica podrían volverse más frecuentes e intensas e, incluso, dolorosas.

Diarrea: algunas mujeres experimentan deposiciones blandas justo antes del comienzo del parto.

Síntomas de parto falso
Este no se ha iniciado si sientes lo siguiente:
– Las contracciones no son regulares ni aumentan en frecuencia e intensidad. Las reales no siguen necesariamente una pauta fija, pero se volverán más fuertes y seguidas con el tiempo.
– Las contracciones disminuyen cuando caminas o cambias de posición.
– Presentas un flujo de tono marrón. Este suele ser el resultado de un examen interno o de relaciones sexuales en las 48 horas anteriores.
– Los movimientos fetales se intensifican brevemente con las contracciones. Eso sí, si la actividad se vuelve espasmódica debes informar a tu matrona inmediatamente.

Aun cuando fuiste a la clínica y no era el momento, este parto falso es la forma que tiene tu cuerpo de activarte y prepararte para el gran acontecimiento, para que cuando llegue la hora, estés lista.

Síntomas de parto real
No se sabe a ciencia cierta qué es lo que desencadena el parto, pero se cree que se debe a una combinación de factores.

Este complejo proceso comienza con el feto, cuyo cerebro emite una serie de mensajes químicos que provocan una reacción hormonal en cadena en la madre. Estas transformaciones, a su vez, abren el camino a las prostaglandinas y oxitocina, sustancias que producen las contracciones cuando todos los sistemas del parto se han activado.

Te darás cuenta que estos espasmos han dado paso al parto real si:
– Las contracciones se intensifican y no se alivian con un cambio de posición.
– Estas se vuelven progresivamente más frecuentes y dolorosas. No necesariamente cada contracción será más molesta y larga que la anterior, aunque su intensidad asciende a medida que avanza el proceso. También se incrementa la frecuencia, pese a que no siempre lo hace en intervalos perfectamente regulares.
– Las primeras contracciones se perciben como un malestar estomacal, fuertes calambres menstruales o como una presión en el abdomen. Podrías experimentar dolor solo en el bajo abdomen o en la espalda y el abdomen y es posible que se propague a las piernas. Sin embargo, su localización no es un indicador tan confiable, debido a que los espasmos del parto falso también podrían sentirse en estas partes del cuerpo.
– Tienes una pérdida de color rosa o teñida de sangre.
– En el 15% de los casos se rompe la bolsa de agua -del todo o un poco- antes del comienzo del parto. Pero en muchos otros, las membranas lo hacen espontáneamente durante el parto, o son desgarradas por el mismo doctor.

¿Cuándo llamar a la matrona?
– Si crees que ya empezaste el trabajo de parto, no esperes intervalos regularmente exactos, ya que puede que nunca los tengas.
– Si no estás segura de estar en trabajo de parto real, pero las contracciones son bastante regulares, llámala igual.
– No asumas que, porque no estás segura de que sea el parto real, no lo sea verdaderamente.
– No sientas vergüenza de despertarla a mitad de la noche, ellas no tienen horario.
– No te preocupes si la llamaste y era falsa alarma, no serás ni la primera ni la última que lo hace.
– Contáctala inmediatamente si las contracciones son cada vez más intensas, pero aún faltan semanas para tu parto; si se rompe tu bolsa de agua, pero el proceso de parto aún no empieza; si se rompe tu bolsa y el agua tiene un tono marrón verdosa; si notas sangre de color rojo brillante; si no sientes a tu guagua moverse como lo hace habitualmente; o si sientes que el cordón umbilical se desliza hacia el cuello uterino o la vagina.

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