Hiperactividad infantil
Hiperactividad infantil

De seguro conoces algún caso cercano, incluso, puede ser que tu hijo haya recibido este diagnóstico. ¿Qué significa? ¿En qué consiste su tratamiento? ¿Cuáles son sus posibles causas? Con la ayuda de Soledad von Mühlenbrock, siquiatra infantil del COSAM de Puerto Montt y Reloncaví, responderemos tus dudas.

Chile ha experimentado un aumento de casos de este trastorno conductual a tal punto, que el porcentaje de diagnósticos casi duplica la cifra que se maneja a nivel internacional, que es cercana al 10,4% de la población infanto-adolescente.

¿En qué consiste un examen de rutina para determinar si un niño efectivamente es hiperactivo?
La evaluación inicial comienza con los antecedentes proporcionados por los padres, en relación a su historia de salud, desde el periodo del embarazo; eventos biográficos que pudieran influir en su desarrollo emocional y evolución de su desarrollo sicomotor, en especial del lenguaje y de las habilidades sociales. Luego se debe evaluar su comportamiento en distintos escenarios: cómo es en el colegio, en la casa, la forma de relacionarse con sus pares, con los papás, con los profesores, identificando su facilidad o dificultad para adaptarse a las normas. Esta información es obtenida por los padres y los reportes de familiares y del colegio. Finalmente, en el examen físico y neurológico se establece el déficit sensorial (auditivo o visual), los signos neurológicos y se realiza una apreciación general del nivel de habilidades de aprendizaje, de los conocimientos adquiridos y de la capacidad de atención.

¿Cuáles son las señales más comunes que podrían ayudar a un padre a determinar si su hijo padece de hiperactividad?
La hiperactividad es un trastorno de la conducta donde los niños desarrollan una gran actividad motora. Están en continuo movimiento, sin que exista un motivo particular para ello. La falta de atención es uno de los principales rasgos de los menores con este diagnóstico. Estos se distraen fácilmente y están muy vulnerables a encontrar estímulos en todas partes, lo que les impide focalizarse.

Por otra parte, les cuesta seguir las indicaciones que los adultos les proporcionan, dando la impresión de que no están escuchando mientras se les habla. Al mismo tiempo, la hiperactividad los vuelve más impulsivos: actúan y se expresan sin pensar, no pudiendo medir las consecuencias de sus actos. Esa impulsividad los mantiene muy activos: les cuesta quedarse quietos o sentados, buscando constantemente correr, saltar y moverse. Incluso, en algunos pacientes los hace más propensos a sufrir accidentes.

La relación entre hiperactividad y problemas de aprendizaje en estos menores es estrecha. Esto se debe a sus dificultades perceptivas, las cuales dificultan el normal procesamiento de la información. Generalmente, estos niños son desordenados, tienen faltas de ortografía y mala letra, y suelen leer saltándose palabras y líneas completas.

¿Qué porcentaje de niños que consulta efectivamente requiere de algún tratamiento?
Se estima que el 80% necesita algún grado de apoyo, lo que no siempre significa tratamiento farmacológico. Este debe ser individual y dependerá de la intensidad del cuadro. El tratamiento se fundamenta en 4 pilares: apoyo de su casa, del colegio, de profesionales y el uso de medicamentos para mejorar su concentración y atención.

¿De dónde surge principalmente la necesidad de acudir a un especialista?
Generalmente hay una recomendación de los profesores en niños de 1º o 2º básico. Muchas veces hay resistencia por parte de los padres, porque difieren inicialmente de la opinión del colegio, en especial cuando los menores tienen un rendimiento escolar aceptable o bueno, y en los cuales existe más bien un problema de adaptación a las normas del establecimiento. Sin embargo, al instante de consultar, la mayoría ya presenta problemas de rendimiento escolar asociados a dificultades en su conducta y problemas emocionales.

¿Los medicamentos utilizados tienen contraindicaciones?
En general no, pero los niños con afecciones al corazón deben ser evaluados por un especialista, dado que estos medicamentos pueden tener efecto en la presión arterial y en la función cardíaca.

¿Qué ocurre si un menor diagnosticado no sigue el tratamiento?
El impacto de la falta de tratamiento dependerá de las características de cada caso, de la familia y del apoyo del colegio. En general, en los más leve se afecta el rendimiento escolar y/o la adaptación al sistema escolar. Por lo tanto, pueden repetir de curso, tener notas bajo lo esperado para su nivel de habilidades o presentar dificultad para ser aceptado por todos en el colegio. No obstante, también pueden contar con habilidades sociales y ser buenos deportistas, lo que compensa sus déficits.

En los casos moderados asociados a trastorno de aprendizaje, probablemente repetirán de curso. Si son muy impulsivos, tendrán serios problemas de disciplina, por lo que podrían ser expulsados del colegio y estar constantemente migrando a nuevos recintos. Esto por lo general se asocia a síntomas en el ámbito emocional y de autoestima. En los más severos, tendrán repetición escolar, expulsiones de los establecimientos educacionales y rebeldías, pudiendo llegar incluso al consumo de drogas y/o excesos en general.

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