Ingreso a la etapa escolar ¿cómo sortear temores y angustias?
Ingreso a la etapa escolar ¿cómo sortear temores y angustias?

Los niños crecen mucho más rápido de lo que quisiéramos. Ayer los vimos nacer indefensos y hoy son individuos que piden hacer las cosas por sí mismos y, muchas veces, rechazan la ayuda de los adultos para sentirse autosuficientes.

Por Varinia Signorelli Creus

Nuestra guagua creció y comienza el proceso escolar. Muchos entran al colegio siendo aún preescolares, porque los sistemas de admisión benefician que puedan quedarse desde pequeños para ambientarse en el sistema. De esta manera, ellos ingresan tempranamente con el fin de emular a sus hermanos mayores, para tener un cupo en el establecimiento de tradición familiar o, tal vez, en el más cercano a casa o en el que los padres querían. Sea cual sea la razón y la edad, nuestros niños ingresan a la etapa escolar y se enfrentan a un mundo nuevo. Nosotras también como madres, porque a pesar de tal vez haber vivido esta etapa con otros hijos, cada primer día de clases tiene los colores de la persona en cuestión. Por esta misma razón tendrá facilitadores y dificultades propias.

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Primero que todo, es muy importante que miremos a nuestro hijo: sus características, forma de ser, preferencias, debilidades y aptitudes. Desde esa lógica podremos elegir mejor el establecimiento educacional para él: uno que se ajuste a nuestro pequeño y no al revés. Por ejemplo, si presenta problemas de lenguaje y dislexia, no puedo enviarlo a un colegio en el que se hablen tres idiomas, porque podría ser mucho más difícil para él, se frustraría y se sentiría menos que los demás. No estoy diciendo que no vaya a ser un gran traductor en el futuro o que eventualmente logre aprender varios idiomas, sino que en el momento de enfrentar el problema, el foco debe ser centrarlo en el correcto uso de la lengua materna, a nivel expresivo y escrito. Finalmente, todos los niños tienen necesidades distintas entre sí y es nuestro deber detectarlas para entregarles lo mejor a cada uno.

Entonces, una vez que encontramos el lugar y decidimos que sea su colegio, debemos confiar en esa elección y transmitirle a él el porqué de la decisión. No basta con ir a dejarlo el primer día de clases; sino que se le debe hacer partícipe del proceso. Es recomendable que conozca el establecimiento antes, que sepa por qué estará ahí, los pros y contras, y que entienda desde qué lugar los padres lo han escogido. Porque por más pequeño que sea el menor, podrá leer entre líneas y entusiasmarse si los adultos logran transmitirle el interés por lo que ahí encontrará.

Con eso ya tenemos la mitad del terreno ganado. La otra parte lo hace tener una buena comunicación con sus profesores. Nosotros como padres debemos respetar su trabajo, ya que de esa manera transmitiremos todo el tiempo esta sensación de seguridad y los niños también lo harán, haciendo que se sientan protegidos y que no teman pedir ayuda y a decir lo que sienten y necesitan.

Respetar a los profesores no significa tener susto por un castigo, es hacerlo en tanto siento que me entrega algo que no tengo y me da seguridad, es la base de una adecuada autoestima académica. Claramente van a aparecer opiniones distintas o dificultades en el camino, pero conversar con los docentes de nuestros hijos y conocerlos nos permitirá solucionar estas situaciones, siendo los niños los más beneficiados de una interacción saludable. El feedback positivo que se puede tener entre familia y profesores y viceversa nos servirá para reconocer y detectar cualquier problema en las diferentes áreas.

Entonces, al establecer buenas relaciones, podremos promover que nuestros niños también tengan vínculos saludables entre ellos. El colegio es el lugar donde ellos despliegan todas sus habilidades -cognitivas, sociales, artísticas, etc.-, y donde pasan muchas horas; por lo tanto, todo lo que acá aprendan también será una enseñanza para el futuro. Llevarse bien con los pares incrementa su autoestima y autovaloración, pieza fundamental en la vida de una persona. Cuando un menor posee amigos en su colegio, es capaz de sortear mucho mejor las dificultades y se motiva mucho más para aprender y asistir al establecimiento.

Interactuar con los demás apoderados y conocerlos será de mucha utilidad para sentirnos más seguros y para tomar decisiones en el futuro, recordemos que los niños van creciendo demasiado rápido y que más adelante tomar ciertas determinaciones en bloque -con los demás padres- nos ahorrará dificultades cuando nuestros hijos sean preadolescentes.

La construcción de identidad de un niño y su aprendizaje es tarea de todos. Asimismo, es interesante sentirnos parte y construir, mientras crecemos con ellos.

Varinia Signorelli Creus

Sicóloga infantil y femenina

www.supermadre.net

[email protected]

@supermadreblog

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