Instaurando límites en los niños
Instaurando límites en los niños
Sigue estos consejos para establecer rutinas y límites con tus hijos

Por María Belén Barja Castaño
Sicóloga educacional
www.psicologiainfanto-juvenil.cl

Tu hijo ya está más grande, quedó atrás la obediencia estricta y poco a poco se va ocupando más la palabra NO en su vocabulario. Al mismo tiempo se está volviendo más independiente, sobre todo con la entrada a la educación formal. Es este el momento justo para seguir el camino de rutinas, límites y hábitos que has logrado hasta hoy y no dejarlos atrás.

Es una cuesta muy pesada, ya que aparecen también las pataletas, los llantos y los escándalos en muchas situaciones, pero no debes ceder; si consigues pasar esta etapa ganarás muchas batallas con ellos en el futuro. Debes instaurar en él el respeto por sí mismo y por los demás, y hacerlo sentirse seguro de sus acciones.

En esta edad parece difícil establecer normas, puesto que muchas veces los niños no logran entender del todo lo que estás imponiendo, por esta razón debes ser lo más concreto posible.

Al recibir un NO los menores deben saber el argumento y poder identificar qué emoción los invade en esa situación, para así manejarla de la mejor manera, y que no todos los NO se conviertan en pataletas y llantos.

Para esta etapa es recomendable:
1. Entregar responsabilidades acorde a su edad, esto potenciará su autonomía, la cual ayudará el entendimiento de las acciones y el sentirse responsable de ellas. Ejemplo: ponerse la ropa, ordenar su pieza, ayudar a poner la mesa, etc.
2. Para cada actividad habrá un horario preestablecido que puede organizarse en una cartulina, indicando con dibujos o palabras de acuerdo a lo que se hará cada día.
3. En estas actividades al principio necesitará ayuda del adulto, que en un primer momento modelará la acción físicamente y través de palabras, para luego de a poco darle protagonismo al niño.
4. Al imponer normas o situaciones a realizar pueden aparecer las pataletas, estas no deben tener protagonismo, al revés deben ser tratadas una vez que el menor se calme, conversando con él qué lo hizo sentir de tal manera que lo llevó a tener una rabieta. Para evitarlas, anticípale a tu hijo la situación que sucederá; por ejemplo, si hay que bañarse y él está muy feliz jugando, decirle que en 10 minutos o cuando el palo grande del reloj esté en tal número o cuando suene la alarma deberá ir a bañarse.
5. Las normas y límites deben ser claras y precisas, especificando qué se espera y en qué momento (por eso el calendario de actividades es muy útil).
6. Emocionalidad y reconocimiento a diario, los niños de esta edad tienen un número muy acotado de emociones que reconocen (rabia y pena), y a veces las usan indistintamente, por eso se hace necesario ayudarlos a introducir una mayor variedad de estas.
7. Los límites se van dando a través de las rutinas y actividades realizadas a diario, en donde se menciona qué está permitido hacer y qué no y la razón de esto. Este orden contribuirá a su seguridad y a la disminución de ansiedad e incertidumbre.
8. Siempre dar las órdenes y proponer las actividades en modo positivo. Y premiar y facilitar los logros cumplidos con refuerzo positivo.
9. Nunca olvidar que el adulto eres tú y la firmeza y tranquilidad son clave.

 

 

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