Leches vegetales
Leches vegetales
Una opción diferente

Quizás has escuchado sobre estas y piensas que son solo para vegetarianos o veganos o para quienes tienen alergia alimentaria. La verdad es que estas son una excelente alternativa para estos problemas. Conoce un poco más de ellas.

Pareciera ser que cada vez más personas sufren de intolerancia a la lactosa o de alguna alergia alimentaria que no las dejan consumir leche de vaca, y es ahí cuando surgen las alternativas, dentro de las cuales está la corriente vegetal, cuyos beneficios son variados y cada vez más buscados por el consumidor chileno.

Estos lácteos, elaborados a partir de semillas, frutos secos, derivados de legumbres y/o cereales, reportan variados efectos beneficiosos para la salud, ya que no solo son nutritivos, sino que también tienen un bajo aporte en grasas y calorías, y son de fácil digestión. Además, contribuyen con vitaminas, aminoácidos y minerales que permiten mejorar el sistema circulatorio y nervioso. Asimismo, dentro de sus ventajas se encuentran su menor aporte de grasas totales, grasas saturadas y colesterol.

Dentro de las leches vegetales más conocidas están las de almendras, soya, arroz, avellanas y avena. Y, al igual que la leche de vaca, se les puede añadir cacao o café, así como también azúcar y endulzantes. Incluso, se pueden utilizar para cocinar.

La leche de almendras, por ejemplo, es rica en vitaminas A, D y E, calcio, fósforo, potasio, ácidos grasos, omega 6 y fibra. Además, tiene un efecto alcalino en el cuerpo que permite regular los niveles de colesterol, mejora la absorción de los azúcares y grasas, la calidad de los dientes, del pelo, de las uñas y la piel. Y si bien es aconsejada para los niños por su fácil digestión, es necesario consultar con el pediatra, para que sea él quien oriente a los padres sobre cuál es la mejor manera de incluir estos nuevos productos en la dieta del menor, especialmente si son guaguas.

La de soya ofrece un alto contenido de vitamina A, B y E, calcio, fósforo, proteínas y elementos antioxidantes beneficiosos para el organismo. Es un alimento que no tiene colesterol, azúcar ni lactosa y es bajo en calorías y en grasas.

Por su parte la leche de arroz es una fuente rica de minerales, tales como selenio, potasio, magnesio, hierro y almidón, de ácidos grasos omega 3 y 4 y de vitaminas D y B12. También contribuye a prevenir problemas cardiovasculares y derrames cerebrales, especialmente gracias al contenido en flavonoides, y a estimular el sistema inmunológico.

La leche de avellanas es abundante en vitamina E, hidratos de carbono, cobre, manganeso, zinc, hierro y calcio. Es una excelente fuente de energía y, gracias a que contiene arginina, estimula el sistema inmunitario. Ayuda en la absorción de las grasas y azúcares, previene enfermedades cardíacas y sirve para luchar contra la osteoporosis, artritis y demás patologías relacionadas al desgaste de los huesos o descalcificación. Y la de avena posee un alto contenido en fibra, colesterol bueno, vitamina B y proteínas. No tiene lactosa, así que es apta para intolerantes.

¿Cómo prepararlas?
Estas leches son de fácil preparación y, por lo general, tienen la siguiente lógica: la que utiliza como producto principal a los frutos secos solo requiere que estos se remojen en promedio por 1 hora y media, para luego ser licuados y filtrados; mientras que los elaborados a partir de arroz o legumbres, requieren además del remojo, de un tiempo de cocción.

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