Los terribles 2
Los terribles 2
Conoce qué es lo que sucede en esta etapa

Si tu hijo acaba de soplar un par de velitas en su torta, prepárate, ya que es muy probable que estés por conocer este síndrome que -en resumidas cuentas- es la primera manifestación de que tu guagua dejó de serlo y ahora quiere su independencia.

Atrás quedaron los meses de dulzura, buen comportamiento social y obediencia, y de un día para otro tu guagua empieza a forjar su identidad, transformándose en un menor que pelea, compite, quiere su autonomía, se amurra frecuentemente y para quien el ‘no’ se vuelve su palabra favorita. ¡Bienvenida a ‘los terribles 2’!

En realidad, esta etapa puede comenzar un poco antes, puesto que alrededor de los 18 meses los niños ya empiezan a llamar la atención de sus padres, actitud que puede extenderse hasta los 4 años. Es una fase normal por la que hay que pasar, aunque unos la viven con más intensidad que otros.

En este tiempo los menores inician su proceso de individualidad, en el que exploran, tienen mayor contacto con su entorno y realizan numerosas actividades sin la ayuda de sus padres, conociendo poco a poco lo que es su independencia. De manera simultánea, comprenden lo que ocurre a su alrededor, pero no consiguen verbalizar sus sentimientos, peticiones, deseos o frustraciones, lo que los convierte en potenciales peleadores, pues el contacto físico, principalmente con sus pares, es su principal herramienta de sociabilización.

Durante este periodo aún no le queda claro por qué no puede hacer lo mismo que tú, su papá o hermanos mayores. Debes tener claro que no se porta mal para desafiarte, sino para autoafirmarse como un ser independiente de ti. Por eso repite estas conductas:

* Se muestra caprichoso y egocéntrico.
* Tiene rabietas.
* Se enoja con facilidad.
* Llora para conseguir sus objetivos.
* Tiende a decir ‘no’.
* Quiere todo de inmediato.
* Manifiesta sus necesidades de manera agresiva.
* Rechaza ayuda para caminar o comer.
* Está más inquieto.
* Llora cuando menos lo esperas.
* Hace justo lo que sabe que está prohibido.
* Desafía a la autoridad paterna, aunque quizás no la de otros adultos o niños mayores.
* Es posesivo con sus juguetes.
* Ya no quiere lo que antes le gustaba.

¿Qué hacer?
Si estás viviendo esta fase de tu hijo, lo primero que debes considerar es que es una etapa normal y transitoria del desarrollo, por lo que debe manejarse lo más natural posible, siempre entregándole mucho cariño y comprensión, puesto que si para ti no es fácil, imagina lo que a él le cuesta expresarse.

En esta fase muchos papás ven sobrepasada su paciencia, porque los menores constantemente los desafían y ponen a prueba su autoridad. De hecho, es muy común verlos recurrir al llanto para conseguir sus objetivos, lo que puede transformarse a la larga en las temidas pataletas.

Para poder manejar esta etapa de la mejor manera, existen ciertas actitudes y comportamientos que puedes tener con el menor para que aprenda a controlarse y esos terribles 2 años no lo sean tanto. Algunas de estas acciones son:

1. Es fundamental que los padres estén alineados en el tipo de educación que le quieren dar, de forma que cuando uno diga ‘sí’ o ‘no’, el otro respete y apoye esa decisión. De lo contrario, el menor se confundirá.

2. Tener claros los límites y dárselos a conocer con ideas de fácil comprensión, como “no debes pegarle a tu hermanito porque le duele” o “si compartes tus juguetes, los demás niños te prestarán los suyos”.

3. Ayudarlo a superar sus frustraciones.

4. Corregir su mal comportamiento inmediatamente. Así podrá identificar su falta.

5. Premiarlo por sus buenas acciones. Un calendario en el que se pueda pegar caritas felices o tristes, lo hará partícipe de sus avances y le permitirá modificar las actitudes negativas.

6. Permitir que tome algunas decisiones como qué polera usar. Ser flexible ante lo que le gusta y no.

7. No anticiparse a sus deseos. Esperar a que los exprese, así practicará el habla y se sentirá más independiente.

8. Contestar a sus preguntas de manera clara y con un idioma que él comprenda. Aclarar sus dudas o peticiones para que entienda tus razones. No olvidar que es un niño y no un adulto pequeño.

9. No esperar que esté quieto, pues quiere disfrutar su recién estrenada coordinación. Aliéntalo a que corra, salte y juegue.

10. Mantener una atmósfera familiar positiva. Evitar pelear y gritar frente a él.

Lo positivo de esta etapa
Los 2 años marcan el inicio de la independencia infantil, cuando ellos comienzan a tomar sus propias decisiones y se dan cuenta que pueden hacer más cosas sin la ayuda de mamá o papá. Por esta razón, se pueden sacar algunas cosas buenas de todo esto.

* Aquí es cuando la verdadera aventura se inicia. Es el momento en el que empiezan a descubrir todo lo que los rodea por sí solos, puesto que ya caminan.
* Su capacidad de asombro por pequeñas cosas es enorme y contagiosa.
* Sus travesuras, aunque generalmente desastrosas, divierten a los padres, quienes deben ocultar su risa al descubrirlas.
* La perseverancia que tienen los menores sorprende a los adultos. Rendirse no es una opción para ellos, por lo que continúan intentándolo hasta conseguir sus objetivos.
* Empiezan a demostrarle cariño a las personas que quieren, con besos y abrazos.
* Tu hijo se convierte en tu sombra que te acompañará a todas partes e imitará todo lo que tú haces.
* Durante esta etapa todos los días estarán llenos de cosas nuevas y ninguno será igual al anterior.

 

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