¡Mi guagua no para de llorar!
¡Mi guagua no para de llorar!
Reconoce el tipo de llanto

Te paseas y paseas… Le cantas, susurras y haces cuanta cosa se te ocurre, pero tu hijo sigue llorando. Si bien a veces puede ser irritante, los llantos siempre tienen sus causas, aquí te ayudamos a reconocerlas.

La primera acción de un recién nacido es llorar y, querámoslo o no, será algo que hará con frecuencia. Pero lo cierto es que siempre hay una razón, ya sea hambre, sed, calor, frío, aburrimiento, incomodidad, pañal sucio, sueño, dolor, molestia o, simplemente, porque quiere regalonear.

Es así como durante, al menos su primer año de vida, el llanto será su forma de comunicarse. Pero no te preocupes, con el tiempo aprenderás a distinguir las diversas maneras en las que tu hijo llora, dependiendo de qué es lo que necesita.

Tipos de llanto
Diferentes estudios han llegado a la conclusión de que una guagua llora de una determinada manera dependiendo de su requerimiento. Estos presentan diferentes características físicas y sonoras. Aquí te damos algunos tips que te ayudarán en su interpretación.

Por hambre. Esta es la causa más común por la que una guagua llora. Es un llanto regular y rítmico, que puede ir aumentando su intensidad hasta llegar a ser muy agudo y deteniéndose solo para tomar aire. También se puede identificar porque es probable que el pequeño se lleve constantemente las manos a la boca.

Por cansancio. Aquí el llanto también es profundo, pero menos intenso que cuando tienen hambre. Además, se caracteriza porque el niño intenta frotarse los ojos y bosteza mucho. Para calmarlo, lo mejor es acurrucarlo y mecerlo suavemente.

Por cólicos. Estos son un problema recurrente, no tienen cura y solo se pasan con el tiempo. Si llora por esta causa, será un llanto muy intenso, llegando incluso al grito. Recogerá sus rodillas, apretará los ojos y puños y fruncirá el ceño. Para tranquilizarlo, tómalo en brazos y masajea su guatita.

Por incomodidad. Ya sea que tiene el pañal sucio, siente frío o calor. A medida que está menos a gusto, el llanto irá incrementándose en intensidad.

Por dolor. Este generalmente produce unos llantos agudos y ensordecedores, y a ratos hace que tu hijo contenga el aliento. El pequeño no sabe qué sucede y por eso se queja. Habitualmente deja de llorar cuando lo acunan y solo continúa si la molestia persiste. Aquí el llanto puede ir acompañado por pena y falta de apetito.

Por rabia o frustración. Este llanto se relaciona con el cansancio y la desatención. Consiste en 2 o 3 lamentos sin que se detenga la respiración y puede derivar en arcadas o vómitos.

Por necesidad de contacto. Por lo general, dejan de llorar cuando los toman en brazos, porque lo único que desean es estar en contacto con sus padres. Aquí el llanto es rítmico, con pucheros y es, básicamente, por aburrimiento.

Algunos consejos
1. No pierdas nunca la calma, lo único que harás es traspasarle tu frustración y desesperación.
2. Tómalo en brazos, mécelo, haz cariño en su espalda y cántale. Si no te resulta, prueba pasearlo en coche o darle un baño de tina tibio.
3. Envuélvelo en una manta desde el cuello y hasta los pies, con los brazos pegados al cuerpo, eso les recuerda al útero.
4. Si definitivamente no te resulta tranquilizar a tu hijo y tú estás al borde del colapso, pídele a otra persona que te releve por un rato y luego inténtalo nuevamente.

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