Mi hijo no habla
Mi hijo no habla
¿Cuándo debo preocuparme?

Si bien el desarrollo de cada niño es particular -como el crecimiento de sus dientes o el mes en el que empiezan a caminar- hay rangos que son comunes. ¿Cómo saber si su evolución está siendo normal? Aquí te damos algunos datos que te pueden ayudar.

Los recién nacidos, a medida que crecen, manifiestan sus emociones y necesidades de diversas formas. En un inicio lloran para luego hacer sonidos con los labios, como una preparación natural para generar sus primeras vocalizaciones. Después, entre los 2 y 3 meses son capaces de emitir ciertos sonidos en respuesta a las palabras de sus padres. Cuando bordean los 18 meses pueden decir palabras claras y enunciados y, entre los 2 y 3 años, ya deberían hilar frases.

Este es el desarrollo normal del lenguaje de todo niño; sin embargo, es fundamental que los padres sepan qué retrasos se pueden considerar como normales, y en cuáles es recomendable recurrir a un especialista.

¿Qué es el lenguaje?
Nemours, una ONG dedicada a mejorar la salud y el espíritu infantil, a través de su sitio KidsHealth.org, define el habla como la expresión verbal del lenguaje, la que incluye la articulación, que es el modo en que se forman los sonidos y las palabras; mientras que el lenguaje es el sistema completo de expresar y recibir información provista de significado.

Por lo anterior, hay que comprender que este último es mucho más amplio que el habla y abarca el sistema completo de expresión y recepción de información de una manera coherente. Es decir, incluye el ser capaz de comprender y de ser entendido, a través de cualquier tipo de comunicación, ya sea verbal, no verbal o escrita.

O sea, si un niño presenta problemas en el habla, puede que no los tenga en el lenguaje -aunque por lo general se combinan- y sea capaz de utilizar otros recursos, más allá de la voz, para darse a entender o expresar sus requerimientos.

La ONG, fundada en 1936, revela además que, si bien pueden existir diferencias en los tiempos en que los menores comienzan a hablar, por ejemplo, respecto a sus hermanos, no hay de qué preocuparse.

Lo relevante en estos casos es confirmar que no hay algún tipo de retraso en otras áreas del desarrollo inicial. Esto se comprueba en los controles médicos de rutina, donde el pediatra debe revisar que no existan problemas físicos que puedan estar influyendo desfavorablemente en la evolución del lenguaje.

Papás en alerta
A pesar de que hay poca información respecto a la realidad nacional, el correcto desarrollo del lenguaje se puede analizar más concretamente en niños de 2 años, puesto que a esa edad debiesen armar frases de 2 o 3 palabras como, por ejemplo, “mamá dame” o “vamos papá”, por lo que es más fácil identificar cualquier clase de retraso.

De todas maneras, desde que una guagua nace es posible darse cuenta de qué tan conectada está con el mundo, ya que existen diversos precursores del lenguaje como el contacto ocular, la permanencia del objeto, la percepción auditiva y la risa o el llanto, entre otros.

Pese a lo anterior, si a los 2 años el pequeño solo emite vocalizaciones o se expresa de forma no verbal, se recomienda una evaluación fonoaudiológica, con el fin de determinar el nivel en que se encuentra para una posterior etapa de tratamiento, si es que lo requiere.

SUGERENCIAS PARA ESTIMULAR EL HABLA Y EL LENGUAJE
Imitar diversos sonidos y palabras de manera lenta y rápida.
– Nombrar objetos o lugares que visitan para que el niño las repita.
– Acentuar entonaciones, exagerar gestos, sonidos y movimientos para una mejor comprensión.
– Preguntar a los menores con qué sonido empiezan los nombres de objetos.
– Realizar actuaciones en donde interpreten un rol y consultarles qué son los objetos que emplean en el juego y para qué sirven.

TRASTORNO DEL LENGUAJE
No tratarlo podría llevar a graves problemas de autoestima, interfiriendo directamente en el comportamiento y en el rendimiento escolar, ya que el adecuado desarrollo del lenguaje facilita que las normas sociales se entiendan y respeten. Asimismo, también es común que, al no poder comunicarse con sus pares, el niño se aísle o su grupo lo segregue, lo que derivará en conflictos sociales.

¡Pero no te preocupes! Una vez detectado el problema, existen diversas terapias que ayudan a superarlo. Entre ellas se identifican las siguientes:

1.Terapias orales y motoras: que incluyen ejercicios en los cuales se harán masajes faciales y movimientos en donde se ejercite la mandíbula, labios y lengua para fortalecer los músculos de la boca con la finalidad de expresar mejor las palabras.

2.Terapias de articulación: mediante juegos se enseña la pronunciación correcta de sílabas a través del movimiento físico de la lengua para producirlos.

3.Terapia de intervenciones del lenguaje: a través de actividades con juegos, objetos y libros específicos, se estimula el desarrollo correcto del lenguaje y la comunicación.

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