Mitos en la lactancia
Mitos en la lactancia
Derribándolos

Es algo inevitable. Por mucho que el acceso a la información se haya popularizado, siguen existiendo mitos y creencias populares que afectan todas las áreas de la humanidad. La lactancia materna no es la excepción y lamentablemente para las madres novatas, lo único que traen es inseguridad, confusión y un cúmulo de teorías basadas en experiencias personales sin ningún sustento científico.

Quizás alguna vecina o conocida bien intencionada te ha dicho en alguna ocasión: “no comas legumbres que hinchas a tu guagua” o incluso algún pediatra te ha comentado: “tu leche después del año ya no alimenta y debes darle leche de vaca”. Nada más alejado de la realidad, estos mitos entorpecen un proceso que debería ser natural e instintivo y así como nadie le señala a la vaca que su leche dejó mágicamente de alimentar a su ternero, tampoco deberían decírtelo a ti. Nadie desconfía de la calidad de su leche; sin embargo, a ti te obligan a llevar una dieta restrictiva y rigurosa, que muchas veces es imposible de seguir. Es por eso que aquí te dejo una lista de mitos y te aclaro cuál es la realidad a la que debes poner verdadera atención.

Mito
“Debes tomar mínimo 3 litros de agua al día para producir más leche”.

Realidad
La cantidad de agua que bebas no afecta la leche que generas, es la succión de tu hijo la encargada de estimular tu producción. Este es uno de los mitos más propagados en la lactancia y quizás se deba a que la oxitocina, hormona encargada de la bajada de la leche, da mucha sed. Por lo que es probable que cuando des pecho tengas ganas de tomar agua, sobre todo en los primeros meses. Es normal, pero esto no significa que si no tomas una cantidad determinada tendrás menos leche. Tomar agua es esencial para ti, y para mantener una buena hidratación, pero no afecta directamente a tu guagua, ni la cantidad o calidad de la leche que generas.

Mito
“Si me siento triste no debo amamantar a mi bebé porque le paso la pena a él”.

Realidad
Tu leche siempre estará perfecta para tu pequeño. Le puedes dar de mamar estando feliz, triste, enojada, etc. Tu estado de ánimo no cambiará la calidad de la leche y no le traspasarás estos sentimientos a tu hijo. “¿Por qué entonces cuando estoy nerviosa mi bebé llora más?”. Las guaguas tienen sus sentidos muy desarrollados y comprenden mucho mejor que nosotros el lenguaje no verbal. Tu hijo puede percibir en ti un estado de alerta, una distancia emocional que supone un peligro para su existencia. Si estás desconcentrada, él pondrá todo de su parte para que vuelvas a tu centro, pero no es porque le hayas pasado la pena a través de la leche.

Mito
“Le leche solo alimenta hasta el año de vida, después se transforma en agua”.

Realidad
Este es uno de los principales mitos y de los que más afecta a la lactancia. Muchas madres dejan de amamantar pensando que su leche ya no alimenta a sus hijos cuando es todo lo contrario. Se hizo un estudio en 2005 publicado por Pediatrics, donde se demostró que la leche materna es un contenido vivo que va mutando con el tiempo de acuerdo a las necesidades del niño.

Este confirmó que la leche de las madres que amamantaban a sus hijos por más de 1 año contenía un importante número de calorías, superior a la leche envasada. Además se compararon las calorías de la leche materna y las de la de vaca y estos fueron los resultados:

Calorías por litro
Leche de vaca entera: 637,86 kcal
Leche de mujeres que lactan por más de 1 año: 879,7 kcal
* Ten en cuenta estos números cuando alguien te diga que tu leche ya no sirve.

Mito
“No comas porotos que hinchas al bebé, nada de humitas este verano y, por favor, evita la cebolla”.

Realidad
Los alimentos flatulentos producen gases en el intestino de quien los come y este aire no puede ser traspasado a través de la sangre a la leche. No importa cuánta coliflor consumas, tu guagua no tendrá más gases. “Ay, pero la verdad es que cada vez que como legumbres lo veo más mañoso”. Puede ser por varias razones pero la más segura es: mera casualidad. Los bebés lloran mucho, todo el tiempo, por infinitas causas, pero te aseguro que no es por los alimentos flatulentos que tú ingieres.

Mito
“Debes formarte el pezón en el embarazo, sino te dolerá demasiado al instaurar la lactancia”.

Realidad
Esto no solo no es necesario, sino muchas veces contraproducente. Si estás al final de la gestación, tanta estimulación podría incluso desencadenar el parto. Los bebés maman agarrando la areola, no el pezón, por eso no importa si tienes el pezón invertido o plano, siempre podrás amamantar a tu hijo.

Seguramente me faltan muchos mitos por aclarar, ¡son demasiados! Es por eso que te aconsejo que ojalá desde el embarazo te informes sobre la lactancia y llegues con todas las herramientas a esta nueva etapa. Si puedes contar con la ayuda de una asesora de lactancia que te guíe mucho mejor y si tienes dudas, escríbeme un correo para tratar de despejarlas. ¡Tranquila! Sigue tu instinto de madre que pocas veces falla.

 

Por Marlina Díaz
@marlylactancia
[email protected]

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