Niños y mascotas
Niños y mascotas
Los pro y contras de esta relación

El vínculo que se puede establecer entre ambos puede ser muy enriquecedor para el desarrollo de tu hijo, ya que el contacto cercano con los animales le ayuda a potenciar distintas habilidades y, a la vez, favorece su salud. ¡Pero ojo! También existen ciertas cosas que debes tener en cuenta para que esta relación de ensueño no termine siendo una pesadilla.

El vínculo que se puede establecer entre ambos puede ser muy enriquecedor para el desarrollo de tu hijo, ya que el contacto cercano con los animales le ayuda a potenciar distintas habilidades y, a la vez, favorece su salud. ¡Pero ojo! También existen ciertas cosas que debes tener en cuenta para que esta relación de ensueño no termine siendo una pesadilla.

PROS
– Ofrecen amor incondicional.
– Tener una mascota enseña desde pequeño que los animales no son solo juegos y mimos, sino que también requieren cuidado, alimentación y limpieza, generando un sentido de responsabilidad.
– Los niños que tienen animales muestran mayor control en sus impulsos, tienen mejores habilidades sociales con sus pares y se fortalece su autoestima, ya que una mascota quiere y acompaña sin cuestionamientos.
– Compartir los cuidados de la mascota con un hermano estrecha sus lazos, pues se debe formar un ‘equipo’ para realizar estas tareas.
– Disminuye la sensación de soledad al acompañar silenciosamente, sobre todo cuando se está triste.
– Se ha comprobado que los menores que tienen mascotas presentan una más baja incidencia de enfermedades respiratorias, como alergias y asma, ya que los microbios presentes en el polvo de la casa pueden contribuir a las defensas del tracto gastrointestinal, generando una respuesta inmune para proteger a los pequeños.

CONTRAS
– Hay que interiorizarse en los diferentes caracteres de los animales, pues los hay más o menos dóciles, enérgicos, de rápido aprendizaje, obedientes, etc.
– Se sugiere evitar que una guagua esté sola con el animal, pues puede tener reacciones que escapen a su comportamiento habitual.
– En el caso del gato, se recomienda evitar que se acueste dentro de la cunita del bebé, pues los pelos podrían provocar algún tipo de alergia.
– Mordeduras y arañazos pueden evitarse enseñando al animal -y al menor- a respetarse mutuamente desde el principio.
– Se debe tener especial cuidado cuando el más pequeño de la casa comienza a gatear, pues puede perseguir, arrinconar e incluso morder a la mascota, la que podría presentar una reacción violenta, inusual en su comportamiento.
– Todas las mascotas, especialmente perros y gatos, pueden transmitir parásitos a través de las heces o mediante el tacto. Reptiles y pájaros pueden ser portadores de la bacteria salmonella, que causa una gastroenteritis importante. Por eso, es primordial que la mascota esté desparasitada y que el niño no juegue en su rincón.
– Es esencial que el espacio en el que se mueva el pequeño esté limpio y que no tenga acceso directo a los utensilios de la mascota -que deben ser frecuentemente aseados-, ya que podrían ser fuente de infecciones.

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