¡Protégelos del sol!
¡Protégelos del sol!

Ya llegó el verano, por lo que es época de sol, playa y piscina. Para que tus hijos disfruten sin problemas de esta temporada, acá te dejamos algunos consejos que te ayudarán.

Diciembre llegó y ya estás empezando a preparar las maletas para disfrutar de las tan esperadas vacaciones. Tu destino será probablemente un lugar donde pasarás mucho tiempo al aire libre y al sol, por lo que la protección es un punto fundamental tanto para ti como para tus hijos.

Se ha comprobado que el 80% de la exposición solar que una persona recibe a lo largo de su vida se produce en los primeros 18 años, siendo la infancia el periodo más riesgoso. Por esta razón se deben extremar los cuidados ante las radiaciones solares en los niños. Eso sí, si tu hijo es menor de 6 meses, debes tener otras preocupaciones, puesto que se recomienda no aplicarle productos antes de esa edad. Esto se debe a que su piel es mucho más fina y sensible que la de los adultos y absorbe los productos químicos, por eso es fácil que cause alergia e irritación en las zonas donde se le ponga.

De todas formas, si no sabías esto y le has echado protector solar a tu hijo y no has notado ninguna reacción (ronchas, picazón, piel enrojecida), eso indica que la crema solar no le ha hecho daño.
Sin embargo, de acuerdo a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, lo mejor es mantenerlos alejados del sol y evitar su exposición cuando los rayos ultravioletas son más intensos, es decir, durante las horas centrales del día. Ahora bien, si lo vas a llevar, es aconsejable cubrirle todo su cuerpecito con prendas frescas y holgadas y siempre tenerlo con un gorrito además de abajo del quitasol.

Sobre 6 meses
Si tu hijo tiene sobre la edad recomendada para usar protección solar, esta debe ser a prueba de agua y elaborada especialmente para niños. Además, debes optar por uno de amplio espectro, lo que significa que protege tanto contra los UVA, que no pueden verse ni sentirse directamente, pero penetran profundamente en la piel, como de los UVB, que son más intensos y provocan daños en la superficie de la dermis.

Los protectores solares actúan absorbiendo y filtrando los rayos del sol o reflejándolos, de modo que no penetren en las capas profundas de la piel. Los productos que contienen óxido de zinc y dióxido de titanio son muy buenos para áreas que son especialmente sensibles, como la nariz y los labios.

La mayoría de los dermatólogos sugiere utilizar productos que tengan como mínimo FPS de 30 o más alto y que sean formulados especialmente para menores e hipoalergénicos. Lo ideal es aplicarlo por lo menos 30 minutos antes de salir de la casa, y volver a ponerlo cada 2 horas, sobre todo si los niños han estado jugando en el agua o si han transpirado, incluso, si la fórmula es a prueba de agua.

¿Qué significa el FACTOR DE PROTECCIÓN SOLAR o FPS?
Es la forma en que los protectores solares indican su factor. Este señala el número de veces que el producto aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al enrojecimiento previo a la quemadura. Por ejemplo, si una persona empieza a enrojecer y a notar los riesgos de quemaduras a los 5 minutos de exposición al sol, al aplicarse un protector FPS 30 podrá exponerse al sol durante 5 x 30 = 150 minutos (2 ½ horas) de manera segura.

 

 

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