¿Qué es belleza para usted?
¿Qué es belleza para usted?
Por Cibele Passos Zuchelo

En junio del año 2016 llamé a una amiga para felicitarla por su cumpleaños. Entre medio de nuestra conversación, Cris me hace la pregunta clave del documental que estaba produciendo: “¿Qué es belleza para ti?”. Le pedí un par de días para responder.

Me detuve a observar cada instante de mi alrededor durante 7 días, para intentar acercarme al significado de la palabra belleza. Con mi guagua recién nacida en brazos, meditando mientras la amamantaba en una de aquellas madrugadas, tuve un pequeño ‘insigth’. Eso me llevó a escribirle mi respuesta, la cual fue publicada el día 23 de junio del año 2016, en el sitio “Quest for beauty”. A continuación les comparto la versión en español de aquello.

“Veo belleza desde el momento de la concepción hasta el nacimiento. Veo belleza porque en este encuentro 2 almas se unen para formar un nuevo ser, mostrando con eso la perfección que es el nacer de una nueva vida. Durante el transcurso del desarrollo de este nuevo ser, comienza una profunda relación con el alma que la acoge, la cual es denominada madre.

Ver y sentir cómo crece un hijo en el vientre es la expresión máxima de la belleza en el ser humano. Es un hecho que nos otorga responsabilidad y compromiso y, que a su vez, hace que brote en nuestro corazón de madre, el amor más puro, real e incondicional.

Este amor llega a la cima en el momento en que tenemos a nuestro bebé por primera vez en brazos. Esa relación madre-hijo, que comenzó allá en el vientre, continúa en el minuto del nacimiento de esta alma que encontró un nuevo cuerpo para vivir su proceso evolutivo espiritual y, por medio de ese, comenzará a establecer una nueva manera de relacionarse, desde el contacto físico piel con piel.

Las características que predominen en este vínculo, así como las demás relaciones que establezca, marcarán las pautas de las cualidades de sus futuras relaciones. Esto quiere decir que, si logramos mantener relaciones sanas, seguras y de amor con nuestro hijo, comenzaremos por mostrarle que el mundo es bello y bueno, favoreciéndolo así en su forma de ver el mundo.

En este encuentro con este nuevo ser se encuentra una de las grandes oportunidades de mostrarle cómo es el mundo. Por esto, esa es una de las relaciones más importantes que establecemos en nuestras vidas y principalmente de nosotros -las madres y los padres- depende mostrar por primera vez a un otro que todo lo que lo rodea es bello y bueno. Nuestros pequeños se sentirán seguros básicamente si tienen sus necesidades básicas suplidas, desde las físicas hasta las emocionales, por medio del amor y respeto.

Reafirmando lo anterior, en este encuentro de 2 almas, donde la que ocupa el rol de madre tiene por función guiar al que ocupa el de hijo, nace una de las bellezas de la vida de un ser humano. Es inevitable hallar belleza en el hecho de que un ser se encuentra a total disposición de otro ser, para velar por él, alimentarlo, abrazarlo, acogerlo, no solo física, sino emocionalmente, conteniéndolo en sus alegrías y tristezas, en sus dolores y amores, transformando, por lo tanto, esta relación en una danza sincronizada, entre 2 seres que escogieron venir juntos a esta vida para crecer y evolucionar.

En esta entrega de amor y cariño, de dedicación y disposición para con otro, es que nace este amor puro e incondicional, haciéndonos experimentar la expresión máxima de lo bello en la vida: el don y el arte de engendrar y criar a un ser. En esta relación madre-hijo, lo bello también es la entrega de cariño independiente de los frutos que cosecharemos. Es un dar sin esperar.

Cabe destacar que la maternidad es una superación día a día, esto quiere decir, aunque ya no tengamos fuerzas, por ejemplo, para tenerlos en brazos en sus constantes despertares nocturnos, aun después de noches sin dormir, días, semanas, meses y años, igualmente encontraremos las fuerzas para seguir cuidando a nuestro hijo. Es en esa entrega incondicional que está lo más bello de la vida, porque es una entrega sin esperar nada a cambio, es un dar sin esperar recibir, es incondicional, propia del cariño y del amor materno”.

Una vez concluida la traducción de aquella respuesta sobre belleza, quisiera terminar esta columna con una pequeña invitación. Cada mujer vive la maternidad de manera única e individual, porque el cómo una lo hace está determinada por una serie de factores personales. Por esta razón, cada madre reaccionará distinto ante las adversidades que trae consigo esta hermosa etapa.

Para estos momentos, los que pueden llegar a ser muy sombríos, las invito a realizar la práctica de meditación, repitiéndola cada vez que sea necesaria. Con cada una, hecha con dedicación y perseverancia, te sentirás más cerca de tu hijo, de tu Yo Superior y de Dios. Indudablemente, el desarrollo diario de este hábito traerá la paz que necesitas para sopesar los desafíos diarios que deberás enfrentar durante la crianza de cada hijo. Al final, no todo ‘es color de rosas’ en la maternidad. Desarrollar estratégias de manejo para estos momentos es clave.

Cibele Passos Zuchelo
Sicóloga clínica
[email protected]

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