Reeducando el piso pélvico
Reeducando el piso pélvico
Algunos consejos para ejercitar esta zona

Desconocida por muchas mujeres, esta musculatura es fundamental para sostener los órganos abdomino-pelvianos; por eso, tanto durante el embarazo como luego del parto, es recomendable ejercitarlos para que no pierdan fuerza ni elasticidad.

El piso pélvico abarca a un conjunto de músculos, también conocidos como periné, que actúan como soporte de los órganos ubicados en la zona de la pelvis, tales como el útero, recto y la vejiga.

Al igual que el resto de la musculatura, esta también requiere de cuidado, especialmente en aquellas mujeres que están próximas a ser madres o bien ya vivieron sus embarazos. El sobrepeso y otros factores de riesgo debilitan esta zona y pueden provocar disfunciones tales como la conocida incontinencia urinaria, que afecta a 4 de cada 10 mujeres sobre los 40 años.

Otros factores de riesgo que debilitan el piso pélvico son mujeres que han vivido múltiples embarazos o 2 muy seguidos, deportes de alto impacto a repetición, aumento de presiones intraabdominales, falta de estrógeno en periodos postmenopáusicos, estreñimiento, tabaquismo y la edad. Entre mayor se es, más probabilidades de que se presente una pérdida de fuerza y elasticidad en el área.

Las principales señales del debilitamiento de la musculatura del piso pélvico es la incontinencia urinaria, que equivale a escapes de orina involuntarios. Otros signos también son la sensación de peso en la región genital, sentir un bulto que sale por la vagina, molestias al tener relaciones sexuales, generalmente manifestadas en dolor, o presentar una dolencia en la zona pélvica por un tiempo prolongado (más a 6 meses).

Para evitar sufrir esta patología, existen diversos tratamientos preventivos que reeducan esa área. Entre ellos se encuentran:

– Ejercicios de Kegel: estos pueden realizarse en cualquier etapa de la vida y sin duda son una gran ayuda al momento de prevenir patologías como la incontinencia urinaria. Antes de empezar debes aprender a reconocer los músculos, pues son internos. Una buena forma de identificarlos es detener la orina al momento de estar haciendo pipí, sin hacer uso de los glúteos o estómago para lograr esta detención. Vacía tu vejiga completamente antes de iniciar los ejercicios para evitar infecciones de los riñones y la vejiga. Contrae y relaja los músculos, manteniéndolos apretados durante 3 segundos. Repite esta rutina 10 a 15 veces, idealmente 3 veces al día. Una vez que ya manejes bien los ejercicios, aumenta el tiempo de contracción de 3 a 10 segundos, y las repeticiones a 20. Puedes practicarlos hasta 5 veces al día.

– Biofeedback: asegura la correcta realización de los ejercicios de Kegel.

– Electroestimulación: a través de impulsos eléctricos, se busca efectos terapéuticos en el tratamiento de disfunciones del piso pélvico.

– Neuromodulación: por medio de impulsos eléctricos aplicados a nivel del nervio tibial posterior, se intenta modular los centros de control neurológico que regulan el funcionamiento de los órganos pélvicos como la vejiga y el recto.

– Terapia manual: se utiliza regularmente en una etapa inicial y para alteraciones miofaciales que pueden producir gran dolor a nivel muscular.

– Gimnasia abdominal hipopresiva: consiste en emplear técnicas de aspiración diafragmática y apnea respiratoria, fortaleciendo la musculatura abdominal y del piso pélvico sin aumentar la presión al interior del abdomen. Además, potencia en forma refleja los músculos del periné, previniendo el descenso de los órganos pélvicos y mejorando la postura general.

**Importante es saber que en caso de tratamientos pre y postparto, es necesaria la autorización del ginecólogo. Una vez obtenida, estos duran en promedio 10 a 12 sesiones y la extensión dependerá del tipo de patología que se deba tratar y de las características del paciente.

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