Mantener la relación de pareja después del parto
Mantener la relación de pareja después del parto

La llegada de un hijo altera inevitablemente la relación, fortaleciéndola o tornándola más dificultosa. Para lograr equilibrar de mejor manera las nuevas tareas paternales y conservar una sana convivencia, te entregamos un completo listado de consejos.

El nacimiento de un nuevo integrante de la familia afecta de diverso modo a hombres y mujeres, por ello no ha de extrañarnos que durante el primer año de vida del pequeño, las diferencias entre padre y madre determinen un aumento en las discusiones cotidianas, generando incluso severas crisis matrimoniales. Lo anterior es una realidad que ha sido analizada por Stacie Cockrell, Cathy O’Neill y Julia Stone, coautoras del libro “Babyproofing your marriage” (Cómo criar bebés y preservar el matrimonio), obra en la que plantean una serie de consejos tendientes a armonizar el rol de madre/padre y la vida en pareja.

Acepta que existe una diferencia entre ser mamá/papá. Los hombres y mujeres reaccionan de distinta forma al convertirse en padres. Al respecto las autoras plantean que ella trae incorporado en su ADN el ‘chip de la maternidad’, dispositivo que se activa automáticamente al producirse el embarazo, gracias a él la madre modifica su manera de pensar y de comportarse. Una vez que el ‘chip’ entra en funcionamiento, la mujer está pendiente de su hijo las 24 horas del día y los 7 días de la semana; es por ello que desde las primeras semanas de gestación la mamá se emociona al ver ropa para guaguas o puede pasar tardes enteras eligiendo la pintura para la pieza del recién nacido, cosa que no ocurre con los hombres. En efecto, ese dispositivo sería un atributo femenino exclusivo, por lo tanto, puesto que los padres no experimentan el embarazo y paternidad de igual modo, no hay que enojarse si la pareja no comparte el mismo entusiasmo en las labores paternales. Con todo, es necesario saber que ellos aman al pequeño tanto como tú, pero probablemente se vincularán con él en un momento diferente y de distinta manera. Para alcanzar un punto de equilibrio en la relación se aconseja tener paciencia e intentar ser un poco más tolerante con el otro.

Planifica un fin de semana de entrenamiento. Una vez que te sientas segura para ello, deja que el padre se quede solo al cuidado de la guagua durante 48 horas. Es importante que durante este tiempo no reciba auxilio de enfermeras ni familiares. El objetivo de estos días es que el padre resuelva por sí mismo los problemas que surjan, así podrá comprender el real trabajo de ser madre y, al mismo tiempo, fortalecer los lazos afectivos con el recién nacido.

Lo suficientemente bueno, es lo suficientemente bueno. Muchas mujeres le fijan a su pareja estándares de comportamiento sumamente altos, por ello muchos se quejan, pues sin importar lo que hagan para ayudar con el bebé, nunca será lo suficientemente bueno. Es por ese razonamiento que las madres tienden a apropiarse de las tareas básicas como cambiar pañales, bañar a la guagua, etc., impidiendo, en consecuencia, que el padre se comporte como tal. Por lo mismo, y para lograr la armonía, las autoras sugieren que ella dé un paso hacia atrás y deje que su pareja se comporte como el papá del recién nacido, aunque no lo haga de forma perfecta. Las madres deben comenzar a reconocer que lo suficientemente bueno basta. Es necesario flexibilizar los estándares de exigencia, así el padre no será un mero ayudante en la labor de crianza, sino que una verdadera pareja y mejor compañero.

Evita el ‘coitus non-existus’. Es posible que después de haberse convertido en padres las cosas en el dormitorio se hayan enfriado. A pesar de que es totalmente razonable tomarse un par de meses de descanso, no hay que descuidar la vida sexual después del nacimiento, por ello se sugiere hablar sobre el tema con la pareja. Es necesario tener presente de que a pesar de que usualmente los hombres son los primeros en darse cuenta y hablar sobre la disminución de la actividad sexual, esta falta de intimidad también afecta a las mujeres. Explícale a tu pareja que existen muchas razones por las cuales el deseo sexual podría estar reducido durante un tiempo; la falta de sueño, el cansancio e incluso esos kilos demás que quedan naturalmente después del embarazo. Paralelamente, asegúrale que se trata de algo absolutamente normal y que las cosas volverán a encenderse. Finalmente, es necesario llegar a un acuerdo, comprometerse a que ninguno olvidará los ‘PGI’ o pequeños gestos de intimidad como, por ejemplo: abrazarse, besarse o caminar tomados de la mano. Solo porque la mujer no esté preparada para tener relaciones sexuales, no significa que no puedan demostrarse su afecto de otra manera.

Te gustará leer:

– Hijos sí, matrimonio…¡No!

El sexo durante el embarazo, ¿qué ocurre? 

 

Banner lateral Feria MyB 2019
Banner lateral Calo Crecer 2019
Banner latera Feria PyC oct. 2019

te podría interesar