Síndrome del nido
Síndrome del nido
Preparando su llegada

Tal como sucede en la naturaleza cuando los animales preparan todo para el nacimiento de su cría, los humanos realizan el mismo proceso y quieren tener todo limpio y ordenado para la llegada de su hijo.

El instinto de anidamiento o síndrome del nido es una conducta en la que las embarazadas -sobre todo las primerizas- pasan largos ratos ordenando las cosas de su guagua, limpiando la casa y su pieza, pintándola, reorganizando el bolso para la clínica, preocupándose de que no falte nada para el gran día o lavando su ropita, entre otras tareas.

No solo son comportamientos físicos, sino que además se trata de una preparación afectiva y emocional. Muchas empiezan a leer textos relacionados con la lactancia y la crianza; mientras otras asisten a talleres de preparación para el parto o charlas. También se hace cada vez más común que quieran consultar con una sicóloga para conversar del tema y hablar de lo que viene, de los temores y fantasías, de las dudas y mitos que rodean a la maternidad.

Por lo general, este síndrome surge durante el tercer trimestre de gestación. No obstante, igualmente podría aparecer antes o después. Nuevamente podemos culpar a las hormonas. Algunas lo experimentan agudamente los últimos días del embarazo, lo que podría ser una señal de que el trabajo de parto y el alumbramiento son inminentes.

Pero esto no solo le pasa a la futura mamá, ya que algunos padres también comienzan a sentir la necesidad de arreglar y lavar su auto, dedicarse al jardín e, incluso, ver la posibilidad de buscar un trabajo nuevo.

Se manejan un par de hipótesis para explicar este fenómeno. La primera dice que es una forma de afrontar la angustia ante la imperiosa llegada del pequeño; y la segunda, que es una manera de prepararse para el nacimiento, teniendo todo bajo control. Ambos comportamientos te darán un moderado sentimiento de tranquilidad y confianza.

¿Tiene consecuencias?
Esta situación no es considerada una patología, sino que un comportamiento normal provocado por el aumento de los niveles de oxitocina, que se produce aproximadamente a partir de la semana 37 de gestación. Esta hormona no solo acondiciona el cuerpo femenino para el momento del parto, sino que también estimula las conductas maternales. Este síndrome es simplemente la activación de un instinto natural que impulsa a la mujer a proteger y cuidar a la personita que viene en camino.

Algunos consejos
* No te obsesiones. Está claro que es importante tener algunas cosas preparadas para el parto, pero si no es así no te preocupes, no pasará nada. Te recomendamos hacer una lista de lo que de verdad es necesario y guiarte por ella.
* Pasea, lee, escribe o cocina. Si esa sensación de hacer cosas no pasa, elige actividades que te relajen y que no impliquen riesgos. Muchas veces el no hacer nada puede generarte mayor ansiedad.
* Procura descansar. Aunque te sientas bien, este es el momento para dormir y cuidarte.
* Cuida tus posturas. Debido al alza de peso que puedas haber experimentado hasta ahora, puede que tu espalda y piernas se vean perjudicadas. Por esta razón, intenta hacer algunos ejercicios de elongación y evitar las malas posturas y sobreesfuerzos.
* Ten cuidado con los productos tóxicos. Algunos productos de limpieza, así como la pintura, los barnices, pegamentos, yesos, etc. contienen gran cantidad de sustancias químicas que pueden llegar a ser perjudiciales para ti y tu guagua.
* Pide ayuda. Si hay algo que sí o sí debes hacer, deja que tu pareja o amigos colaboren en llevarlo a cabo. No hagas nada que pueda suponer un riesgo para ti en el tramo final del embarazo.
* Disfrútalo al máximo. Este periodo no volverá a repetirse, por lo que ¡aprovéchalo!

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