Todo sobre la anestesia
Todo sobre la anestesia
Conoce sus ventajas

Estás embarazada, se acerca el día del parto y la epidural es un tema que te asusta. Para que estés un poco más familiarizada con ella, recurrimos a César Peñaloza, Coordinador de Anestesia Obstétrica del Servicio de Anestesiología de Clínica Bupa Santiago. Lee el siguiente artículo y estarás más tranquila al saber de qué se trata.

Llegado el minuto, a menos que hayas optado por un parto natural, la anestesia estará considerada. Esta puede ser neuroaxial -peridural, anestesia combinada espinal-epidural, anestesia espinal o raquídea- o general, que es utilizada en urgencias.

Aquí nos centraremos en la epidural o peridural, que se emplea en el parto para ofrecer alivio de dolor a la madre, lo que hace que ella pueda colaborar más durante el proceso y disfrutar de este momento junto a su familia. De acuerdo a César Peñaloza, Coordinador de Anestesia Obstétrica del Servicio de Anestesiología de Clínica Bupa Santiago, “esta se administra cuando la paciente sienta dolor y sea ella quien la solicite, independiente de los centímetros de dilatación, y funciona bloqueando las fibras del dolor a nivel peridural, los cuales inervan directamente el útero, el cuello uterino, la vagina y el periné”, sostiene.

En palabras simples, insensibiliza la parte inferior del cuerpo, sin perder el tono muscular y permite a la futura mamá estar consciente y más cómoda, física y mentalmente para dar a luz, ya que proporciona un alivio continuo del dolor de la cintura hacia abajo.

Entre las ventajas se encuentran, por supuesto, el alivio del dolor sin afectar ni a la madre ni a su guagua, además de la disminución del estrés materno y familiar frente a las contracciones, ofreciendo una mayor armonía en el proceso. Por otro lado, entre las desventajas puede existir dificultad en la punción por la anatomía de la madre (escoliosis, obesidad o descontrol materno), puede haber cefalea post punción y también existe la posibilidad de observar sensación de pesadez de las piernas, adormecimiento y picazón.

Luego del parto y un par de horas después de retirado el catéter, recobrarás la movilidad total de las piernas. Eso sí, ten cuidado la primera vez que te pares, siempre hazlo con alguien a tu lado.

¿Cómo se aplica la epidural?
Es necesario estar sentada o acostada de lado, con la espalda arqueada y la cabeza inclinada hacia adelante. Luego el anestesista realizará la punción para introducir la aguja epidural que permitirá la colocación del catéter, con lo que solo sentirás un pinchazo. El catéter epidural, que es flexible y muy fino, se sitúa en la zona lumbar en el espacio que hay entre la segunda y la tercera vértebra. Después, se sacará la aguja y el catéter epidural quedará dentro para permitir que la anestesia pueda ser bombeada en su justa medida.

Esta última empieza a hacer efecto en un par de minutos. Su efecto completo dura entre 15 minutos y 2 horas dependiendo de la dosis administrada. La cantidad de medicación se regula según las necesidades de la mujer a medida que progresa el parto.

Teóricamente esta inyección no duele, pero si no te gustan las agujas es mejor que no mires para evitar ponerte nerviosa.

Contraindicaciones, cuando no aplicarla
Problemas de coagulación. Se evita esta anestesia por el riesgo de que se produzca un hematoma que pueda comprimir la médula espinal. El déficit de plaquetas dificulta la coagulación.
– Insuficiencia cardiaca. En este caso, la aplicación de anestesia se considera un riesgo.
– Alteraciones cerebrales. Algunos tumores contraindican esta técnica.
– Infecciones. Tanto si son generales o locales, si se trasladan con la aguja al espacio intradural, pueden provocar una meningitis.

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