¿Qué hacer frente a un trastorno del desarrollo?
¿Qué hacer frente a un trastorno del desarrollo?

Hemos escuchado en innumerables ocasiones el término Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD), pero pocas veces se entiende a que se refiere. Se trata de una alteración de origen neurobiológico que se manifiesta habitualmente en los niños durante los tres primeros años de vida.

Un TGD hace relación a ciertas dificultades que pueden presentar los menores y que involucra un desmedro de diversas áreas del desarrollo. Estas pueden ser de presentación leve -los síntomas aparecen en algunas áreas solamente- o más profunda, en las cuales los menores denotan visibles diferencias al interactuar con su entorno y con los otros. A estos los conocemos como Trastornos del Espectro Autista, abarcando el autismo propiamente tal, en diversos grados, y el Síndrome de Asperger.

Cuando hablamos de dificultades en distintas áreas del desarrollo infantil, nos referimos fundamentalmente a conciencia, atención y memoria, capacidad intelectual, afectividad, comportamiento social, lenguaje y pensamiento, percepción, sicomotricidad y control de impulsos. Por lo tanto, algunos de los síntomas a los que hay que estar atento, con el fin de consultar a un especialista, pueden ser: no responder a su nombre, imposibilidad para expresar lo que quiere, se nota retrasado en su lenguaje, no sigue instrucciones porque parece no comprenderlas, da la impresión que a veces no escucha, no saluda ni señala objetos con el dedo, usa los juguetes de forma poco convencional, no se interesa por sus pares, parece estar ensimismado, no establece contacto visual, no presta atención, tiende a repetir actividades una y otra vez, ordena los objetos en filas o patrones, realiza movimientos incontrolados y evidencia molestia ante sonidos o texturas, entre otros.

Si bien lo anterior responde a sintomatología que al expresarse en conjunto podrían señalarnos la suposición de un TGD, siempre se debe consultar a un especialista para saber cómo apoyar a nuestro hijo, sea o no un Trastorno Generalizado del Desarrollo.

¿Qué hacer? Si tenemos sospechas de estar ante dificultades de este tipo debemos consultar con un neurólogo infantil para que realice el diagnóstico. En caso de corroborarse la sospecha, indicará tratamiento multidisciplinario: terapeuta ocupacional, sicólogo, fonoaudiólogo y lo que sea necesario para abarcar las áreas disminuidas. Siempre debemos asesorarnos y evitar negar las dificultades, no debemos pensar que este trastorno se manifiesta con síntomas severos solamente, ya que también podemos observar algunos rasgos o conductas que nos van a llevar de igual manera a un diagnóstico de TGD y que si consultamos a tiempo tienen menos impacto negativo en la vida de los niños.

Debemos tener la claridad que mientras antes se inicie un tratamiento, existirá un mejor pronóstico y alivio para la familia y el pequeño, puesto que es esencial la contención y la claridad con respecto a las necesidades y caminos a seguir, para que el entorno del menor se mantenga sólido frente a estos problemas y pueda ayudarlo.

Por Varinia Signorelli, Psicóloga, www.supermadre.net 

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