Un mal común en los niños
Un mal común en los niños

Por Francesca Tamagnone Carreño
Fonoaudióloga
Centro de Salud Fisiomeds Concón
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La prevalencia de los trastornos de alimentación y deglución en niños alcanza entre un 25 a un 45% en menores con desarrollo normal y entre un 33 a un 80% en infantes con desarrollo anormal. Si tu hijo presenta alguna conducta inapropiada durante la alimentación como llantos, tirar la comida, demorar más de 30 minutos para alimentarse, rechazo de alimentos, excesiva o nula sensibilidad en zona oral, tos o vómitos, entre otros, es fundamental consultar con un especialista.
El trastorno alimentario es la persistencia de no comer adecuadamente, que lleva a un aumento o pérdida significativa de peso durante al menos un mes. Sin embargo, antes es necesario plantear qué se entiende por apetito, hambre y saciedad. El primero corresponde a un deseo síquico de comer, que puede ir o no asociado a una urgencia de alimentarse. El hambre, en cambio, conlleva una necesidad física y se presenta cuando se sobrepasa el umbral del apetito y puede ir acompañado de sensaciones como, por ejemplo, dolor de estómago. Y por último, la saciedad comienza cuando ya se ha suplido el hambre y provoca una sensación de plenitud.
Este mal puede deberse a un problema orgánico o debido a la disfagia (dificultad para tragar), que puede presentarse tanto en el comer como en el tomar. Los niños que sufren de esta última tienen conductas como ser selectivos con la comida, en los sabores, temperatura o textura y pueden también tener un rechazo hacia ciertos alimentos. De esta manera, la deglución se compone de cuatro etapas:
1. Preoral: momento de entrada del alimento a la boca, ocurre la masticación y con ayuda de la saliva se forma un bolo compacto listo para ser guiado hacia la faringe. Se pueden observar problemas como el niño que no mastica, exceso de salida de saliva, retención del alimento en la boca por mucho tiempo, etc.
2. Oral: el bolo de alimento es expulsado hacia atrás hasta llegar a la faringe. Algunas dificultades observables son tos o ahogos.
3. Faringea: el alimento llega a la faringe y es conducido hacia el esófago. Se pueden presentar alteraciones como, por ejemplo, la salida de alimento por la nariz luego de ser tragado.
4. Esofagica: el alimento es llevado del esófago hacia el estómago a través de movimientos de contracción y relajación. Uno de los principales problemas que ocurren es el reflujo gastroesofágico.
Alejandro Ortiz, pediatra de la Universidad del Valle de Colombia, propone ciertas reglas para comprender la problemática de la alimentación:
* La alimentación se enseña.
* Los cinco sentidos son vitales.
* La  dentición atrasada no debe retrasar el proceso de alimentación.
* Se debe estimular la mordida, el uso del vaso y la cuchara.
* La función motora es vital para un buen manejo de los alimentos.
* Se tiene que generar confianza y actitud de cooperación durante la alimentación.
* El sueño y la alimentación deben estar coordinados.
Al mismo tiempo, recomienda no persuadir ni obligar. Tampoco es bueno dar de comer frente a la televisión, ya que genera distracciones.
Los padres deciden qué y dónde se consume, pero son los niños los que deciden cuánta cantidad. Y, por último, un menor con un problema conductual puede convertirse en un portador de uno orgánico y viceversa.

 

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