Vitamina D y la fertilidad
Vitamina D y la fertilidad
Datos que no conocías

Además de ser la responsable de la absorción del calcio, magnesio, fósforo, zinc y hierro, mejora la secreción de la insulina y ayuda a aumentar la fertilidad en ambos sexos.

Esta vitamina liposoluble es más conocida por su efecto sobre el metabolismo de los huesos, aunque también resulta fundamental para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y endocrino. En el caso de las mujeres, existen receptores de esta vitamina en el ovario, el útero y la placenta, por lo que es fácil deducir que resulta esencial para el buen desarrollo y funcionamiento de los mismos.

Diversos trabajos científicos han revelado que su carencia está directamente implicada en el desarrollo o agravamiento de patologías como la diabetes, el cáncer, enfermedades cardiovasculares, obesidad y procesos autoinmunes. Asimismo, se ha demostrado que las mujeres que presentan un déficit de esta vitamina, tienen una tasa más baja de embarazo que las que poseían mayores niveles.

De acuerdo a especialistas de la Clínica IVI Santiago, la falta de vitamina D durante la gestación se vincula con un mayor riesgo de desarrollo de preeclampsia, diabetes y síndrome metabólico. Por otro lado, su presencia se asocia con una mejor reserva ovárica y la reducción de riesgo de endometriosis.

Asimismo, científicos del European Journal of Endocrinology sostienen que la vitamina D está relacionada con la calidad del tejido ovárico y del endometrio y favorece la correcta implantación del embrión en el útero materno. También han observado que un nivel óptimo de esta vitamina beneficia el buen desarrollo del núcleo de los espermatozoides, incrementa el recuento de los mismos y mejora la calidad del semen, además de aumentar los niveles de testosterona (hormona sexual masculina por excelencia).

¿Cómo aumentar mi reserva de vitamina D?
La fuente más importante de absorción es la exposición solar, dependiendo de diversos factores como la edad, el color de piel, la cantidad de piel expuesta y la duración de dicha exposición.

Sin embargo, también está presente en algunos alimentos, pero en valores muy bajos, como el pescado graso, la yema del huevo, los champiñones, la palta y los lácteos como el queso, yoghurt y leche.

“Es posible que ante la deficiencia de vitamina D en una mujer embarazada se indique la toma de suplementos. En estos casos el médico debe indicarlos con precaución ya que en concentraciones elevadas pueden asociarse a un mayor riesgo de niños pequeños para su edad gestacional”, sostiene Andrés Carvajal, especialista en Reproducción Asistida de la Clínica IVI Santiago.

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