Volviendo al trabajo
Volviendo al trabajo
Por Marlina Díaz Rodríguez (@marlylactancia)

En Chile tenemos de los postnatales más largos de la región, y aún así, esos 5 meses y medio siguen quedando cortos (por ejemplo, Panamá solo da un permiso maternal de 45 días después de nacido el bebé). La mayoría de las madres no están listas para dejar a sus pequeños al cuidado de otros cuando, por ejemplo, aún no inician la alimentación complementaria y siguen en un estado de dependencia absoluta de su cuidador principal, que en la mayoría de los casos es ella.

A pesar de que la mayoría de las madres no está listas para dejar a sus guaguas, muchas se ven enfrentadas a esta situación, ya sea por temas económicos, presión externa o por el simple hecho de que no se pueden darnos el lujo de no trabajar.

Por mucho que disfruten de sus trabajos y que tengan ganas de equilibrar la vida laboral con la maternal, la realidad es que la sociedad no da las herramientas necesarias para poder hacer esa transición de forma adecuada. En la mayoría de los trabajos las madres no cuentan con un espacio apropiado para sacarse leche (por suerte en Chile eso está a punto de cambiar), muchas veces las miran feo por tomarse su permiso de alimentación o por llamar a la sala cuna para ver cómo está su guagua. La jornada laboral es extensa y los traslados hacen que el tiempo para estar con tu bebé sea cada vez más corto.

El trabajo no termina cuando acaba la jornada, puesto que en casa deben limpiar, hacer comida, preparar el material para el siguiente día y dividir su mente entre las responsabilidades del hogar y las de la vida laboral. ¿Cómo se hace? No tengo idea, pero la mayoría logra salir adelante. Se puede encontrar el equilibrio y manejar la culpa, porque aunque me gustaría decirte que desaparece del todo, no puedo asegurártelo. Esta irá contigo para todas partes, sentirás culpa de disfrutar tu trabajo, culpa de no estar ahí todo el tiempo para tu bebé, culpa porque se alargó una reunión, porque tienes una salida postpega y no alcanzaste a hacer dormir a tu guagua. Esa culpa vive con las mujeres, pero es necesario aprender a dominarla.

¿Cómo compatibilizar la maternidad y la vida laboral?
La separación es parte de la crianza. Tarde o temprano llegará ese minuto en que tendrás que separarte de tu hijo y dejarlo al cuidado de otros. Será difícil para ambos, necesitarán un proceso de adaptación y tener algunas claves para manejarlo mejor podrá hacer de ese proceso algo mucho más sencillo.

Si como familia decidieron que lo mejor era tu incorporación al trabajo, debes estar tranquila y comprender que es una etapa, solo una parte de la crianza, que sin duda será compleja en un inicio, pero que pronto podrán manejarlo mejor.

Debes trabajar los sentimientos de culpa, aceptarlos, no obligarte a sentirte bien si no te nace, pero no dejar que esos sentimientos nublen tu día a día, impidiendo que disfrutes el trabajo y aprovechar al máximo los momentos que pases con tu bebé.

Ve el lado positivo de salir de casa un rato sin guagua y no te sientas culpable por disfrutarlo. Viajar en metro con los audífonos encendidos o leyendo un libro, comer sola un plato caliente con ambas manos disponibles, concentrarte en una actividad que no tenga que ver con pañales y chupetes, hablar con un adulto sin interrupciones, ponerte bonita y tener un espacio para estar contigo misma. Es difícil disfrutar de este lado positivo cuando la culpa te come todo el tiempo, pero piensa que estás cargándote de energías para que cuando por fin se reencuentren todo sea felicidad entre ustedes.

Complícate lo menos posible con las labores del hogar, tu bebé no necesita comidas elaboradas, una casa súper limpia y te juro que no necesita una madre perfecta. Tu hijo necesita una mamá feliz, y buscar la perfección puede ser contraproducente.

A veces a las madres les cuesta conectarse con su hijo después de un día entero de trabajo. Cuando llegues tómense un tiempo solos, respira profundo y deja las preocupaciones afuera, conéctate 100% con ese momento, que el tiempo que pasen juntos sea de calidad. Una vez que hayas logrado volver a conectarte con él, entonces continúas con las labores domésticas.

Si tienes hijos mayores que el padre se haga cargo de ellos mientras tú compartes con tu bebé, los más pequeños necesitan mucho más el contacto y el apego con su madre. Usa un fular o una mochila de porteo y hagan piel con piel, báñense juntos, hagan todo el apego que puedan. Esto puede ayudarte a ti y a tu guagua a ponerse al día.

Compensación de los pequeños
Los bebés muchas veces compensan la ausencia de su madre durante el día y se vuelven mucho más demandantes de noche. Es normal y puede durar mucho tiempo. Aunque es agotador, es importante que lo veas como una forma de compensar el tiempo que han estado separados y aunque la lactancia en momentos es agotadora, saber que solo tú alimentas a tu guagua, les generará un vínculo único que puede ayudarte a trabajar la culpa que toda madre siente al separarse de su cría.

Si no lo han hecho antes, el colecho es una excelente opción para sobrellevar esta nueva demanda de tu hijo, muchos niños que ya no se despertaban comienzan a hacerlo, incluso pueden mamar cada hora en la noche. Estas tomas aunque son agotadoras son súper importantes para él, puesto que además de tranquilizarlo y alimentarlo, garantizarán tu producción, compensando la leche que dejarás de darle durante el día.

Aunque estarás agotada, si aprendes a dormir mientras tu guagua mama, puede ser un gran alivio. Otra opción es que tu pareja se despierte más temprano y se lo lleve unas horas para que tú puedas dormir tranquila el fin de semana y compensar el cansancio de la semana.

Continuar con la lactancia y volver a trabajar es un doble desafío, la mirada de los jefes cuando te ven sacarte leche, cargar con bolsitas, extractores, bancos de leche, no es nada fácil… Pero creo que es un hermoso premio de consuelo para ambos, tú no dudarás de ser especial y única para él, seguirás siendo su alimento y tu bebé podrá disfrutar de esa conexión única por mucho más tiempo.

Si decides armar un banco de leche, es ideal que lo hagas con al menos 1 mes de antelación, busca información, asesórate y ármate de paciencia. Sacarse leche requiere constancia y técnica, es por esto que necesitarás al menos ese tiempo para lograr aumentar tu producción, después manejarás el tema como una experta y hacerlo será totalmente rutinario. Lo más importante para mantener tu producción es mantener la libre demanda en casa, dale leche antes y después del trabajo a tu bebé y si mantienen las tomas nocturnas mucho mejor.

No es fácil, pero de ahora en adelante estos roles permanecerán contigo para siempre. Aprende a conocerte en cada faceta, a no juzgarte y no culparte. Ir paso a paso, con metas cortas y realistas, no te presiones, no tengas miedo de cambiar de decisión, solo tú conoces a tu bebé y solo ustedes saben lo que necesitan.

Por Marlina Díaz Rodríguez
www.marlylactancia.com
@marlylactancia
[email protected]

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