¡Mi hijo no me hace caso!
¡Mi hijo no me hace caso!

¡A comer! ¡Ordena tus juguetes! ¡Anda a lavarte los dientes! ¡Es hora de acostarse! ¿Sientes que repites estas cosas una y otra vez y que nadie te escucha? No es que tengas niños sordos, sino que ellos están eligiendo no escucharte. Pero no te preocupes, es algo que les pasa a muchísimos padres y tiene solución. Aquí te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte con la desobediencia de los más pequeños.

Muchas veces los niños desobedientes pueden llegar a desesperar a los padres, pero es responsabilidad de los adultos corregirlos e intentar explicarles y ayudarles a ser conscientes de las consecuencias de sus actos.

Estos menores tienen un temperamento fuerte, buscan el enfrentamiento, son desafiantes, miden continuamente las fuerzas y quieren ser el centro de atención. Lo malo es que con frecuencia lo consiguen; unas veces por agotamiento de los padres y otras por perseverancia.

Sin embargo, no dejan de ser niños y como tales necesitan la seguridad que les proporcionan los adultos. Por esta razón, un padre que duda continuamente de cómo afrontar sus desafíos, cómo reaccionar ante sus desplantes y ‘oídos sordos’, no es el mejor ejemplo. Ellos piensan que los grandes deberían saber siempre lo que tienen que hacer, y no comprenden que duden. Por eso, a veces, sus actitudes son extremas, buscando la provocación para ver si, por fin, ellos reaccionan y actúan.

¿Por qué son desobedientes?
La orden es confusa. Se trata de pedidos expresados de manera poco clara, con cierta inseguridad y mínimo convencimiento. Puede que el menor no comprenda la orden o que se dé una serie de ellas de manera seguida, con lo cual se genera cierta confusión en él.

Pediste un imposible. Quizás la petición puede parecer sencilla para un adulto, pero puede que represente una tarea difícil -sino imposible- para un menor.

No es el mejor momento. Hay tiempos en que la mente del pequeño puede estar dispersa o concentrada en otras cosas, como un juego.

No hay conexión. Puede pasar que luego de una separación física o emocional se rompa un poco la conexión entre padre e hijo. Para ello, acércate, ponte en su nivel y vuelve a establecer contacto.

Consejos prácticos
· Poner normas claras y establecer límites.
· Actuar inmediatamente si no obedece.
· No caer en sus provocaciones.
· No intentar razonar con él cuando desobedece.
· Ser comprensivo.
· Destacar el buen comportamiento.
· Retirar los privilegios.

¿Cuándo buscar ayuda adicional?
– Si hay un patrón persistente y prolongado de falta de respeto a la autoridad en el colegio y en la casa.
– Si la desobediencia de un niño o la falta de respeto vienen además con agresión y con instintos destructivos.
– Si un niño presenta signos de no ser feliz, si habla de sentirse desanimado, poco apreciado o si dice que no tiene amigos.
– Si su familia presenta como patrón el responder a los desacuerdos con abuso físico o emocional

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